Quiénes se han dado el tiempo de recorrer algunos capítulos de la historia de Atacama, sabrán que desde el siglo antepasado que en esta tierra no emerge alguna figura que haya logrado imponerse con su estampa de auténtico líder. Esa persona que tenga la capacidad de inspirar y conducir a toda una comunidad tras sus más anhelados sueños.
Y motivos no han faltado para encender esa llama de rebelión colectiva, mas aun si consideramos las grandes riquezas que por años han circulado bajo nuestras narices para concretar sueños en tierras lejanas, en contraste con los muchos años de carencias y postergación que hemos vivido.
¿Es que no ha nacido otro líder en esta tierra después de Pedro León Gallo.?. Y si ha nacido … ¿ será que no lo hemos querido seguir esperando que otros lo hagan ?.
Al parecer hemos incubado una desidia casi enfermiza esperando que otros piensen, hablen y se atrevan en nuestra representación . ¿ En qué lugar del tiempo se quedó ese atacameño combativo ?
Seamos honestos y asumamos nuestra gran cuota de responsabilidad por guardar silencio, y ser en extremo obedientes, acatando sumisos las imposiciones del centralizado poder gubernamental y político que siempre nos ha postergado.
Las acciones siempre se las hemos dejado a “otros” y a las autoridades de turno, todas designadas o “mandadas” por el poder central, que hacen lo que les dicen, que cumplen órdenes, o electas porque estaban en una papeleta de “voto” decidido en la capital. Pero no hemos sido lo suficientemente osados para nosotros ser los principales protagonistas de nuestra comunidad.
Sentados esperamos que la regionalización solucionara todo … y nada. Sentados esperamos que el royalty solucionara todo … y nada. Sentados siempre hemos esperado como “indignados silentes” todo.
Ahora en Atacama estamos viviendo una bonanza económica que deslumbra, pero bien es sabido que ésta es gracias a factores internacionales y no responde a directrices locales. Por eso en estos momentos es cuando necesitamos más que nunca que esa bonanza se transforme en mejor calidad de vida para todos y no más riquezas para los más ricos lejanos. Y cuidado, atentos, porque mejor calidad de vida no necesariamente significa una ciudad con más hoteles y grandes edificios por todas partes.
En otras palabras , ¿Qué sacamos con ser una de las regiones más ricas del país, si no tenemos agua, con tortas de relaves contaminantes por doquier, un río que ha desaparecido, los peores índices del SIMCE, los más altos índices de delincuencia, obras de segunda categoría, etc, etc, y un libro más de etcéteras. ?
Tenemos una tremenda responsabilidad que debe nacer de lo individual para transformarse en colectivo. Independiente del rol que cumpla cada uno en la comunidad es preciso romper el silencio con nuestra voz para opinar, participar …. y no seguir endosando responsabilidades y murmurando nuestras carencias como si eso fuese suficiente para dar nuestra misión por cumplida.
No nos quejemos, no sigamos amantando la desidia, asumamos nuestro rol en la sociedad y en nuestro entorno . Es hora de comprometernos, involucrarnos, ser los protagonistas de nuestros sueños.
Por eso “algo huele bien en Freirina”, porque es un fuerte síntoma que estamos cambiando …