Connect with us

OPINIÓN

ATACAMA, un territorio con mucho que hacer y también para sorprender ( por Alberto Calvo Montes )

Publicado

on

 

Siempre esperanzado en que el progreso llegue al fin a la Región de Atacama, pero lamentablemente siguen faltando los adecuados conductores y que de una vez por todas se convenzan  los que dirigen, que existen las capacidades entre nosotros y no es necesario salir fuera de nuestros límites geográficos a buscarlos.

La tarea es ubicarlos, distinguirlos, escucharlos, incorporarlos, empoderarlos y ver forma de permear esas capacidades en los diversos proyectos, que no solo aporten los consabidos y acostumbrados avances, si no que sean verdaderos aporte, que signifique  conseguir el anhelado y esperado  progreso

Cualquier idea o proyectos que incorporen visiones de progreso, permitirán lograr que nuestras ciudades y localidades comiencen a ser  amigables, invitando así a visitarnos y en lo posible lograr que se instalen entre nosotros, conseguir el arraigo, ofreciendo una buena calidad de vida, que es lo que cuesta distinguir en el habitual entorno.

Tuvimos dos catástrofes naturales, que golpearon fuertemente el territorio de Atacama, siendo ello una oportunidad fallida, pudiendo haber permitido dar un golpe severo y poner la mirada, más que en reconstruir, en construir el nuevo Atacama, arrancando de aquella imagen de Campamento Minero, con  que se nos identifica a nivel nacional.

Han pasado tres y un año de ellos y la región está paralizada y  más que una adversidad, debió leerse como una oportunidad y dar el gran paso, recuperando sus zonas centrales, que empiezan a mostrar innumerables sitios eriazos, cuyo destino no está para nada claro, salvo que se usen como áreas de estacionamiento, sin cumplir norma alguna, gracias a la permisividad de la autoridad y a la escasa inversión comprometida.

Agrego a lo anterior, que estamos por completar el primer año de un Gobierno que  generó esperanzas entre los habitantes de este duro Norte, siendo muchos de estos votantes, personas que ideológicamente no participan de las ideas del Conglomerado ganador, pero si sabedores que con las conducciones anteriores y la lenta recuperación de sus ciudades después de ambas catástrofes naturales, era imposible pensar que mejorarían.

La oportunidad dada, hasta el momento no ha sido aprovechada por nuestro sector, producto de los niveles de preparación y de las capacidades de los designados como autoridades, en los distintos niveles. Tenemos parlamentarios, nacidos y criados en esta tierra, lo que obliga a pensar que su nivel de entrega y aporte será superior, pero aún no se ve, esperemos y exijamos

Falta cohesión, sentido de unidad y de urgencia, para entender que se nos ha dado una nueva oportunidad y  que inicialmente se habló que se pretende extender por un período más, pero para ello, todos aquellos que tienen responsabilidades de conducción, deben ejercerlas y hacerlas crecer y notar, mostrando verdaderos logros, que hasta el momento cuesta distinguir dado el escaso tiempo transcurrido, pero que pudo ser mejor aprovechado.

Más que hacer o conseguir una “pega”, la mayor obligación de los que están, es trabajar y hacer trabajar a los equipos existentes, para conseguir los propósitos pensados para nuestra Región.

Ello exige, alejarse de los permanentes intentos de ser unos más que otros como corrientes políticas, mezquindades y tironeos permanentes entre pares, situaciones que trascienden y que además distraen y dañan. Basta de egos y trabajar esperando ser candidato a algo, hoy fueron escogidos para que le vaya bien a este gobierno y no solo a ellos , los votantes saben distinguir.

Además, hay una oportunidad única, con una oposición prácticamente inexistente y desarticulada a nivel regional, por lo que resulta más fácil avanzar, pero para ello insisto se requieren liderazgos que no se perciben, se necesita unidad, voluntad, entrega, mística, transparencia, aportar oportunamente, consolidar un banco de proyectos fiable, imprimir velocidad a las tramitaciones y aprobaciones del sector público

Alberto Calvo Montes

Continuar Leyendo
Click para comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

OPINIÓN

«La honestidad comienza con uno mismo/a» Por Elías Úbeda Greig, psicólogo Clínico y Forense

Publicado

on

Alguna vez podría mentirse a sí mismo, o tal vez ha dicho algo que no sentía realmente en su interior: Entonces podría ser deshonesto con usted mismo.

La honestidad es un tema que ha sido tratado por grandes pensadores como Confucio, Sócrates, entre otros. Se le ha sindicado como una de las grandes virtudes que nos dará una mayor paz emocional. La honestidad nos ofrece una coherencia interna entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos.

En el contexto en que nos encontremos y con las personas que nos sintamos acompañados, respetaremos aquello que estamos sintiendo y deseamos. En tales circunstancias el ejercicio permanente es de no mentirnos a nosotros mismos.

En ocasiones se puede producir un conflicto entre nuestra autoimagen, o nuestros deberes y algo que nos hace actuar de modo distinto. Por ejemplo, los seres humanos establecemos repetidos compromisos o rutinas, como una relación de pareja, pertenecer a un club deportivo, o cualquier otra; pero de pronto sentimos que no deseamos ver a nuestra pareja, que necesitamos un tiempo a solas, o que por esta vez no deseamos ir al gimnasio o hacer deportes. Cuando esto ocurre, por razones de cansancio, agobio, o cambio en los estados anímicos; las personas se ven en conflicto con estas variantes y en muchos casos tienen dificultades para tomar esa decisión y comunicarla con plena apertura y honestidad. Esto genera un estado de conflicto psíquico, de alerta, de aumento de sustancias como adrenalina, noradrenalina y cortisol; se activa el sistema nervioso simpático, debido a la imposición personal o externa de tener que cumplir ese compromiso a pesar de que temporalmente es algo que no deseamos hacer.

Obligarnos a estas situaciones podrían generar un intento de adaptarnos y de complacer, pero en el fuero íntimo no encuentra una armonía con lo que realmente deseamos en ese momento; por ejemplo, entrenar por cumplir con un campeonato o la imposición y necesidades del equipo.

Si no somos capaces de hablarlo, de poner las cosas en un contexto que permita comprender al otro lo que ocurre, algo simple y temporal podría comenzar a vivirse como un cuestionamiento mayor como, por ejemplo, pensar que ya no nos gusta ese deporte o que hemos dejado de querer a nuestra pareja, o que somos malos padres y madre porque un día no quisimos o tuvimos la energía para estar con nuestros hijos. Esto podría generar desánimo, insomnio, sensación de cansancio, pensamientos repetitivos sobre el asunto. Entonces, en vez de escucharnos comenzamos a imponernos, agravando el conflicto emocional.

De este modo surge una conducta evitativa por el temor a plantear estas situaciones, se inventarán excusas para no realizar estas actividades, y se optará por el aislamiento. Existen otras formas de tener una conducta evitativa como el consumo de alcohol, de otras drogas, u otras conductas compulsivas como el sexo o la ingesta de carbohidratos o azúcar.

Otras sensaciones que podrían aparecer son los sentimientos de culpa y la rabia, por no poder cumplir con lo que desea, o la imagen de si mismo; o por la dificultad de mantener las expectativas de esas personas o grupos que le resultan importantes.

No querer ver a alguien un día no significa que se han dejado de amar, no asistir a sus reuniones no implica que es irresponsable o ha perdido su adhesión, un día que descanse y no haga deporte no significará perder todo lo ganado. Más importante es nuestra paz interior, ser honestos con nosotros y darnos un respiro sin culpas ni traumas.

Continuar Leyendo

OPINIÓN

Día de la Tierra, todos los días. ( Lucia Martinez , Gerente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad Natura)

Publicado

on

Por

 

Esta semana se conmemora En el Día Internacional de la Tierra, instaurado por la ONU para crear conciencia y promover la armonía con la Naturaleza.

 

Y es que somos uno solo; Personas, ciudad, bosques, selva, planeta. Uno no vive sin el otro y no en vano en algunas culturas se habla de la “Madre Tierra”, esa que nos acoge, nos cuida y nos nutre, nos brinda sostén y soporte.

 

Pero a veces, estos “hijos” no son todo lo considerados que deberían ser, y esto nos lleva a una Tierra sobreexplotada, agotada, tratando de ser cuidada pero cuya defensa a veces es cuestionada.

 

Y la Tierra, como buena Madre, sigue ahí…nutriendo, acogiendo, sosteniendo.

 

A veces nos preguntan: ¿Por qué tanto cuidado con lo ambiental? ¿Por qué tanta medición de carbono, tanto esfuerzo en cuidar la Amazonía, tanto cuidado por los animales, tanto material reciclado o alcohol orgánico? Muchas veces nos preguntan incluso si es rentable o no…

 

La Madre Tierra en cambio, no nos pregunta si le es rentable o no cuidarnos, y la Amazonía no nos pregunta si “le es rentable o no” entregarnos oxígeno y biodiversidad.

 

En Natura, nos preguntamos qué puede hacer una marca de belleza por el mundo, y buscamos para eso aportar desde la generación de impacto positivo. Desde acciones como cambiar las boletas papel por una digital, medir y gestionar impactos ambientales, y entregar a los consumidores alternativas para tomar elecciones conscientes, buscando movilizar a las personas para generar todos juntos, un mundo más bonito.

 

Todos somos agentes de cambio, y es por eso que vemos como cada vez más personas, aceptan esta invitación, buscan el consumo consciente y contagiar a otros en esta vía.

 

Y tú, qué puedes hacer #porunmundomasbonito? Nosotros, por nuestra parte, honrar a la tierra en su día, pero, además, todos los días.

 

 

 

 

 

Continuar Leyendo

OPINIÓN

Dilema ( por Rodrigo Rojas Veas – Rector U. Sto Tomás Copiapó )

Publicado

on

Por

 

Hace poco escribí una columna en la que señalé que el mundo, y por supuesto Chile, se enfrentan a escenarios de alta incertidumbre que amenazan su estabilidad.  La crisis de las democracias y de sus instituciones aparecen como uno de las principales preocupaciones en el día a día. El libro “Cómo mueren las democracias”, escrito por los profesores de Harvard Levitsky y Ziblatt describe como han desaparecido diversas democracias, ya no con golpes de estado o una revolución, sino con el paulatino debilitamiento de los gobiernos, de su sistema jurídico, de sus congresos o de la prensa independiente. Agrego el riesgo que entraña la conducta de vastos sectores de la población desafectada de los asuntos públicos, lo que arriesga permear y debilitar a la sociedad civil disminuyendo la gobernanza que posibilita un pacto o contrato social necesario para que cualquier país pueda progresar.

De todo esto observamos lamentablemente numerosos casos, no quedando casi instituciones exentas de severos cuestionamientos que minan la confianza en ellas. Los sucesos que se investigan y que involucran a las Fuerzas Armadas y de orden, al poder judicial y sus órganos auxiliares, al parlamento, a las Iglesias y a empresas, muestran un cuadro muy negativo. Lo positivo es que hoy por hoy la opacidad va disminuyendo y el control social presiona para que los hechos sean conocidos, investigados y sancionados, todo lo que va de la mano con un umbral de tolerancia cada vez menor frente a este tipo de situaciones. Hace rato que dejamos de creer que Chile estaba al margen de hechos de esta naturaleza, lo que nos diferenciaba de los demás países y nos hacía “distintos”.

Si miramos en nuestro entorno, el panorama no es mejor. Países vecinos pasan por coyunturas complejas y en particular lo sucedido en Perú, debe movernos a la reflexión. Con todos sus últimos presidentes presos o con orden de captura y, más aún con el suicidio de quien fuera dos veces su máxima autoridad ante la inminencia de su detención, es el ejemplo de lo mal que puede llegar a tornarse el estado de las cosas. Cuesta imaginar cómo se le da gobernabilidad en esas condiciones a cualquier país y como se teje la gobernanza en dicho contexto. Recuerdo ahora el dilema planteado por Mario Vargas Llosa, en su pregunta ¿En qué momento se jodió el Perú?…

Si nos comparamos, sentiremos y diremos que estamos a años luz de lo que ha pasado en otros países. Para que esto sea cierto, debemos evitar todo aquello que corroa nuestras bases institucionales.

Para no llegar a enfrentarnos a la fatal pregunta de Vargas Llosa.

 

 

Continuar Leyendo

LO + LEIDO AHORA