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OPINIÓN

Chile: Ecosistema de posibles ‘Jokers’ ( por Rafael Catalán, Sociólogo y académico U.Central)

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The Joker (El Guasón), interpretada magistralmente por Joaquín Phoenix, logra durante toda la película que empaticemos con uno de los villanos más famosos. La humanización del personaje nos identifica y es inevitable hacer un paralelo con la situación actual de Chile: Una ciudad Gótica en decadencia producto del individualismo, desempleo, bajas remuneraciones y una alta concentración de la riqueza.

Basta ver el estudio realizado por la Fundación Sol (2018), donde el 53% de los trabajadores gana menos de $400.000 y 1/4 del país menos de $250.000, esto empeora al segmentar por sexo, generándose una brecha de 27% en desmedro de las mujeres. Según CADEM de septiembre, un 78% de la población considera la economía estancada o retrocediendo con expectativas de mala o muy mala de empleo. Desde el otro extremo, como constatan los datos de la CEPAL 2019, un 10% concentra el 67% de la riqueza y el 1% de los súper ricos un 27%.

El Guasón es el ‘niño institucionalizado’ que sufre sistemáticas violaciones que van configurando una compleja personalidad expresada en su característica risa enfermiza. Queda de facto el mobbing (acoso laboral) permanente que sufre. En nuestro caso, tenemos el ejemplo de Cristóbal Cabrera ‘el Cisarro’, donde todas las instituciones fallaron y todos fallamos como sociedad. Sin embargo, nada dice que esto cambiará. Hoy como sociedad, nos importa más discutir sobre bajar la imputabilidad de los jóvenes de 14 años, pero obviamos el sentido de urgencia para intervenir estructuralmente el SENAME, tal como indican los estudios que revelan los vejámenes sistemáticos que sufren esos niños y niñas, similar a la época de dictadura cívico-militar (Informe comisión investigadora SENAME 2013, UNICEF 2018 y PDI situación SENAME el 2019).

Al igual que en la película cabe preguntarse ¿por qué el mundo no arde? ¿por qué Chile no arde? La verdad es que si lo hace, de manera institucionalizada con movimientos sociales como No+AFP, feministas y medioambiental. Chile arde en lo profundo e invisible, con los 48 femicidios íntimos y no íntimos, perpetrados por familiares o cercanos, con Camilo Catrillanca y la resistencia en el Wallmapu, con la zonas y comunas de sacrificio: Freirina, Puchuncavi, Quinteros y Petorca, con los mega campamentos de los cerros de viña del mar, con la excesiva riqueza de ese 1% de los chilenos que aparece en la revista Forbes o esa violencia en el metro producto de la hora y media promedio de trayecto al trabajo, el excesivo endeudamiento que tiene a nuestras familias en un estado de vulnerabilidad económica y con un sistema de pensiones que sólo nos lleva a una vejes indigna y con una educación de calidad que es sólo para algunos.

Tal como nos recuerda el Joker en cada saga: todo es posible… ya es posible; que el pueblo decida lo bueno o lo malo, pero no olvidemos, solo falta un empujón y cualquiera puede ser The Joker.

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OPINIÓN

Nueva Constitución: lo que el gobierno no quiere escuchar. ( por Jorge Hidalgo )

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La rebelión primaveral no solo ha dado cuenta del hastío de los chilenos y chilenas con el modelo neoliberal y con quienes lo han administrado, también ha dejado en evidencia la inoperancia del gobierno de Piñera y el desprecio por la democracia y la república de parte de amplios sectores de la derecha, quienes están dispuestos a obviar al soberano con tal de sostener su ideología y salvaguardar sus privilegios.

 

Un gobierno que no escucha y que sistemáticamente insulta la inteligencia de los chilenos, sin hacerse cargo de las demandas y de los dolores de la gente, es responsable principal de lo que ha pasado estos días y de lo que venga. Los últimos anuncios sobre medidas de fortalecimiento del orden público y protección de las policías, ratifica la incapacidad absoluta de escuchar y la falta de voluntad para llevar a delante los cambios que la ciudadanía pide a gritos y a punta de cacerolazos. El estado policial que se buscan instalar, para aumentar la represión, no resolverá nada, solo puede venir a agudizar la crisis.

 

En octubre los chilenos se levantaron contra los abusos y la desigualdad, se rebelaron contra el modelo que los permite y sustenta, modelo que día a día aniquila la dignidad de millones. Pero también se levantaron contra los políticos incapaces de escuchar, interpretar y encarnar los sueños colectivos. De este modo, se hace completamente necesario revalidar nuestra democracia y sus instituciones, además de redefinir la distribución y administración del poder, y eso claramente no lo pueden hacer los incumbentes.

 

El pacto social que se requiere, necesariamente tiene que plasmarse en un nuevo marco regulatorio. Hay que ajustar las reglas del juego, con un acuerdo amplio, democrático y que dé cuenta del nuevo Chile que cierra el ciclo de la transición. Las instituciones y la política no fueron capaces de anticiparse ni de dar respuestas válidas, la democracia representativa se quedó corta. El Chile que viene es horizontal, colaborativo y solidario, y hay que abrirle paso a la democracia participativa, cuya expresión máxima debe ser la asamblea constituyente que dé vida a una nueva carta magna.

 

Sin embargo, estos últimos días, lo que hemos presenciado es una campaña del oficialismo para deslegitimar y satanizar la posibilidad de un cambio a la Constitución. Los argumentos usados por autoridades oficialistas llegan a ser irrisorios, infantiles y derechamente falaces. Ahora pretenden instalar la disyuntiva en la gente respecto de la prioridad de los temas; las demandas sociales o cambio a la constitución, señalan. Pues bien, se puede caminar y mascar chicle. El pueblo de Chile no merece esas excusas. El País requiere florecer.

 

 

 

 

Jorge Hidalgo.

 

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Perseverar en la acción climática ( Giovanni Calderón Bassi, Director Ejecutivo Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático )

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La suspensión de la COP 25 en Santiago ha sido, sin duda, un duro golpe para el país. Ante un complejo cambio de escenario social y político, al gobierno del presidente Piñera no le quedó otro camino que tomar esta lamentable pero correcta decisión. Hoy toda la atención y esfuerzos deben  estar centrados en construir puentes de diálogo, que permitan instalar una nueva agenda que responda a las demandas más urgentes de los chilenos, sin olvidar nunca que para alcanzar el desarrollo y la paz social es indispensable el crecimiento sostenido de la economía.

 

Renunciar  a ser el anfitrión de la cumbre climática más relevante del mundo, donde se marcará el rumbo para hacer frente al calentamiento global, significa para Chile perder una oportunidad excepcional para consolidar el liderazgo en los temas medioambientales que viene desarrollando  a nivel regional y global.

 

Nuestro país ha dado grandes pasos y, por tanto,  debe seguir perseverando en impulsar iniciativas en esa dirección. El crecimiento de las energías renovables en los últimos cuatro años, que ya representan cerca del 20% de la energía que se genera, junto a la meta de la total descarbonización de la matriz energética antes del año 2040, o el impulso de la electromovilidad, que ha convertido a Santiago en la segunda ciudad a nivel mundial con la mayor cantidad de buses eléctricos en el transporte público, son solo algunos ejemplos de que estamos avanzando en la senda correcta.

 

Si bien nuestro país solo representa el 0,25 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero al 2016, se sitúa dentro de los diez más afectados por riesgos climáticos. Estudios científicos advierten además que los fenómenos meteorológicos extremos generados por el cambio climático también complican los esfuerzos por poner fin a la pobreza. Ya vemos cómo la zona central de Chile está viviendo una crisis del agua por la falta de precipitaciones y el limitado acceso a este recurso, afectando a las actividades agropecuarias y el modo de sustento de muchos chilenos.

 

La acción climática es uno de los 17 objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que suscribió Chile en 2015,  por lo que proteger el planeta y sus recursos es un Objetivo de Desarrollo Sostenible tan relevante como poner fin a la pobreza, combatir las desigualdades o fortalecer la construcción de sociedades justas e inclusivas.

 

No realizar la COP 25 en nuestro país, no significa entonces que dejemos de preocuparnos por la acción climática. Para seguir avanzando hacia el Chile que todos queremos, es urgente también delinear acciones de mitigación y adaptación concretas y mucho más ambiciosas, con un fuerte involucramiento de las autoridades nacionales, los municipios,  las empresas y  la ciudadanía, para hacer una transición hacia el desarrollo sostenible, donde no sólo se aborden los desafíos pendientes en materias socioeconómicas sino también medioambientales.

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Los males de la Democracia se curan con más Democracia ( por Rodrigo Rojas Veas, rector Sto Tomás , Copiapó)

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Hasta hace 15 dias atrás, las ideas de Democracia, instituciones que creíamos funcionaban, capacidad de abordar la resolución de las necesidades sociales, estabilidad y orden público parecían ser parte del escenario habitual de la sociedad chilena y constituían el acervo mínimo sobre el cual, suponíamos, se cimentaba la organización del país. Pero tan solo en dos semanas todo este tinglado que estimábamos sólido ha sido puesto en serio riesgo, demostrando una fragilidad sorprendente luego de tres décadas en las que nos ufanamos de ser casi una excepción en el concierto latinoamericano.

¿Qué ocurrió para que la situación de Chile presente un horizonte plagado de incertidumbre?

Ríos de tinta han sido derramados en los medios escritos y digitales, horas y horas de análisis en la Televisión, semanas de reportajes en radios, toneladas de información y debates en redes sociales. Todo para tratar de desentrañar las causas de esta reacción que no estaba en los cálculos de nadie y que ha puesto de cabeza a la sociedad chilena. Para muchos, se rebalso el vaso de las inconformidades de una parte mayoritaria de la ciudadanía que durante años fue acumulando la sensación de ser abusada y excluida del crecimiento y desarrollo del que nos hablaban las cifras macroeconómicas pero que muchos sentían no les llegaban, haciéndoseles cada vez más difícil la vida y el acceso a las oportunidades de mejorar su calidad de vida.

En distintas latitudes sorprende que él, en incontables ocasiones, reseñado ejemplo de crecimiento, estabilidad, reducción de la pobreza y mejora de indicadores de bienestar sufra este proceso tan radical de cuestionamiento de su modelo de desarrollo y del pacto social. Para quienes estamos dentro de la situación no puede ser tan inesperado que haya esta efervescencia, pues muchos hechos daban cuenta de que se venía fraguando desde hace tiempo una severa disconformidad con la situación microeconómica, el desempeño de las instituciones, el quehacer de los hacedores de políticas públicas, todo lo que fue configurando la tormenta perfecta en la que hoy estamos inmersos y de la que no tenemos claridad de como saldremos retomando niveles mínimos de acuerdo que permitan configurar un escenario posible para el país.

Entonces, preservar la Democracia, fortalecer las Instituciones, convocar a un dialogo amplio y sin exclusiones, reestablecer el orden público, canalizar la diversidad de inquietudes y reivindicaciones ciudadanas, aunque nos parezca que todas estas ideas parecen ser de una agenda de los años 80 o 90, en el actual estado de situación, aparecen como bienes absolutamente deseables de conseguir.

Sufrimos un retroceso y esto deja en evidencia la necesidad de no dejar de lado aquello que dejamos de atender por creer que el futuro está asegurado. El dialogo social debe ser permanente.

 

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