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OPINIÓN

Aislamiento: un desafío familiar ( por Carmen Birke, psicóloga y docente Universidad San Sebastián, Sede De la Patagonia )

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Ante la expansión del coronavirus, las familias han ido asumiendo gradualmente la necesidad de permanecer en casa. Ello constituye una situación muy inusual, ya que cada persona tiene múltiples actividades y relaciones, tanto niños como adultos, y no están acostumbrados a estar todo el día juntos y en casa.

Los primeros días constituyen una etapa interesante, donde abunda el tiempo libre y se piensa en hacer múltiples cosas. Pero si no nos organizamos bien, todo aquello que parecía tan atractivo, se puede tornar tedioso e irse alterando la convivencia. Hay que entender que no estamos de vacaciones, por lo que hay que tratar de continuar las rutinas del modo más eficiente que sea posible. Para ello es necesario que se planifiquen las actividades de cada uno en la familia, de modo que se tenga un “algo que hacer” cada día.

En ese sentido, es necesario que los padres les organicen las actividades a los niños, considerando horarios para levantarse, período de estudios o aprendizaje y momentos de juegos, los que no pueden ser solo “pantallas”. Es previsible que por este “encierro” necesario se vayan generando muchas adicciones, ya que hay una tendencia a estar todo el día conectados. No basta instarlos a dejar la tecnología sino le ofrecemos una alternativa, porque la respuesta no tardará en dejarse oír “¿y qué más voy a hacer?”.

Por ello, parece ser una buena alternativa que en las rutinas diarias se incorpore un tiempo para juegos compartidos en familia; rescatar los antiguos juegos de mesa, como metrópoli, ajedrez, damas, y tantos otros más actuales que la familia tenga. Asimismo, jugar cartas, hacer puzzles, bachillerato, manualidades (tejer, bordar). Todo ello puede constituir un tiempo muy atractivo que los niños esperen para compartir y que los retirará de las pantallas.

Con los adolescentes también es importante llegar a acuerdos respecto a horarios y actividades, ya que pasar el día durmiendo o solo “conectados”, no parece ser la mejor opción. Se les puede pedir que ellos organicen su día y hagan una propuesta, considerando tiempos para actividades escolares también.

Y en relación con los adultos, también se nos ve bastante alterada nuestra forma de vida habitual. Necesitamos ajustarnos a ambientes de trabajo distintos, a hacerlo rodeados de la familia, a turnarse en el cuidado de los niños, especialmente si son pequeños, preocuparse de las comidas y labores domésticas, todo lo cual requiere de mucha flexibilidad, paciencia y tolerancia.

Es una época en que la actividad física se reduce, corremos el riesgo de comer a deshora con el consabido aumento de peso, y también es posible que el alcohol constituya una forma de evasión frente al lento andar de las horas del día.

Lo importante es tratar de aprovechar esta época de mayor contacto y cercanía con nuestra familia, de conversar sobre aquellas cosas que habitualmente no hablamos porque no hay tiempo, de dedicarnos un poco más al otro, de escuchar sus preocupaciones, temores, ansiedades y deseos, y de buscar juntos las mejores soluciones, pero por sobre todo, que constituya una época de crecimiento familiar, valorando esto como una oportunidad que esta pandemia nos ha dado, de estar juntos.

 

 

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«Patrimonio y sentido de pertenencia» Por Paz Walker Fernández (Arquitecta y Académica Ucen Coquimbo)

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El Patrimonio constituye un legado cultural que es fuente de identidad de los pueblos.

Ponerlo en valor y preservarlo es de suma importancia, ya que el proceso de globalización en el mundo, y el desarrollo de una economía de escala universal, ha generado la necesidad cada vez mayor de resguardar los espacios de pertenencia.

El  Patrimonio Arquitectónico y Urbano es especialmente importante porque constituye  el entorno que guarda la memoria de la vida cotidiana y le da el sentido de pertenencia.  Es lo que la reconoce en una historia y una geografía que lo sustenta.

Las características de cada ciudad se componen y estructuran de manera especial y única, constituyendo los lugares, caracterizados e identificables, que el habitante asume de modo familiar y  por lo tanto, constituyen piezas claves del hábitat urbano.

Como consecuencia de los procesos globalizadores y del desarrollo de una economía de escala universal se ha generado la necesidad cada vez mayor de resguardar los espacios de pertenencia.

La ciudad  de  San  Bartolomé  de  la  Serena,  fundada  en 1544  por  orden  del  capitán  Pedro  de  Valdivia,  y re-fundada  el  26  de  agosto  de  1549  por  don  Francisco  de Aguirre, corresponde  a  la  segunda  ciudad  más antigua  del  que fuera el reino  de  Chile,  situación  que  le  significa  ser  poseedora de  un patrimonio  histórico  y  arquitectónico especialmente  valioso.

Sin embargo, aunque esta situación es reconocida, actualmente muchas de sus edificaciones, incluso las denominadas Monumento Nacional, se encuentran en estado de deterioro y muchas han sido demolidas.

Se hace imprescindible entonces, tomar atención y hacer lo que sea necesario para no perder este bien cultural y material.

El reconocimiento y puesta en valor de este patrimonio es condición fundamental para su recuperación y preservación.

 

Paz Walker Fernández, Arquitecta y Académica, (Ucen Región de Coquimbo)

 

 

 

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“Pandemia, Merkel y los ancianos” Por Ximena Torres Cautivo (periodista)

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“Corroboramos a los fallecidos”, dijo a la prensa el carabinero a cargo. Fue el olor de la descomposición de los cuerpos y la ausencia del vecino, Luis, un adulto mayor de 76 años, que cuidaba a Berta, su hermana de 68, postrada a causa de un accidente, lo que alertó al barrio. Ambos fueron encontrados muertos en su casa, en El Llano de Coquimbo. Se investiga si los decesos fueron producto del coronavirus, causa que se confirmará dentro de un par de semanas.

Terrible final, que no difiere nada de lo sucedido en países como España e Italia hace unos meses, cuando el Covid-19 fulminaba como una bomba de racimo a los asilados en clínicas y hogares geriátricos. A los que estaban enfermos, solos, descuidados.

Una vecina cercana a esas latitudes, la canciller alemana Angela Merkel –de 65 años, punto de entrada a lo que se llama la adultez mayor, según definición de la OMS–, ha sido rotunda cuando ha dicho “encerrar a nuestros mayores como estrategia de salida a la normalidad es inaceptable desde el punto de vista ético y moral».

Se refiere al confinamiento como medida de protección, liberando de la cuarentena primero a los jóvenes ahora que allá lo peor ha pasado, y dejando guardados a los viejos. Merkel entiende que la vulnerabilidad de los mayores se profundiza cuando están solos y no reciben asistencia, que es lo más crítico. Y es la situación de ancianos cuidados muchas veces por alguien tan mayor como ellos, como es el caso de los hermanos Berta y Luis, de Coquimbo. Para estas personas, recluidas y en soledad, en tiempos normales, programas sociales como los de Atención Domiciliaria del Adulto Mayor, que les prestan ayuda y compañía, tanto a ellos como a sus cuidadores, son invaluables. Hoy, ese apoyo, ha sido reemplazado por contactos telefónicos y asistencia remota, que sirve, pero no es ni de cerca lo mismo. Cómo proteger prioritariamente a este grupo, el de los adultos mayores, en abandono, postración y soledad, manteniendo sus derechos, es una cuestión abrumadora, tan profunda y compleja moralmente, como el debate en torno a la última cama.

 

 

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“La capacidad de estupidez de la gente me sobrepasa”. (Fiesta Balneario Portofino, Chañaral) ( por Max Barrionuevo, Arquitecto )

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Las medidas para combatir la pandemia han causado la paralización de actividades económicas, al punto que hoy nos provoca un tremendo deterioro en el crecimiento de empleabilidad en la comunida

Por eso cuando  me entero que en sector balneario Portofino, comuna de Chañaral, hubo una manifestación colectiva sin medidas de aislamiento,…

Me llama tremendamente la atención la irresponsabilidad de la gente a raíz del evento que se realizó el fin de semana pasado donde  asistieron entre 50 a 80 personas poniendo en riesgo a la población, mas aun sabiendo que Chañaral es una comuna  donde sólo había un caso reportado de Coronavirus.

“Dejémonos  de estupideces”, ….la circulación del virus en la población es comunitario y hoy cada vez es mayor, ….en Santiago ya están todos los recintos de salud  colapsados , no vengamos a desbordar la atención sanitaria en nuestras comunas.

Si eventualmente se infectara un  número importante de personas en Copiapó y que colapsara el sistema sanitario, probablemente aumentaría la mortalidad al no poder ofrecer las prestaciones necesarias por estar saturados los servicios de salud del resto del país y regiones vecinas que ya no tienen capacidad de atender más pacientes.

Estoy completamente en descuerdo con esta situación irresponsable de la comunidad, que debe entender los riesgos que conlleva tener una capacidad hospitalaria saturada.

En Copiapó tenemos en el hospital una capacidad de alrededor de 12 camas UCI disponibles y más o menos 12 o 15 respiradores, sin contar los 6 respiradores que hay en la Clínica Atacama (información que me dedique a preguntar a estos recintos de salud) con una población de aproximadamente 170.000 habitantes, sólo en nuestra comuna.

Está bueno que las autoridades de Chañaral se hagan cargo de esta situación ya que mucha gente que es de esa comuna viaja a Copiapó constantemente y significativamente van a llegar al hospital San José Del Carmen por atención, donde ya “no queremos mas contagiados”.

No podemos ser negligentes con nosotros mismos, no tenemos las capacidades suficientes para tanta estupidez.

 

Max Barrionuevo

Arquitecto

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