Connect with us

OPINIÓN

“Coronavirus: Cuidémonos entre todos” Por Patricio Urquieta (Intendente de Atacama)

Publicado

on

Estamos frente a la amenaza más grave del último siglo.  El virus denominado por la organización mundial de la salud (OMS) como Covid-19, es altamente contagioso, muestra un porcentaje de mortalidad elevado, y no tiene cura.  Está presente en más de 100 países, y algunos están viviendo un escenario devastador.

Hacemos un llamado a la calma.  Nuestro Gobierno ha hecho todo lo que está a su alcance con la asesoría de los principales especialistas y científicos, la experiencia internacional, y las recomendaciones de la OMS, y hará todo lo necesario para enfrentar la pandemia.

Desde el inicio, el Presidente Piñera asumió el liderazgo para enfrentar el coronavirus en nuestro país.  El 2 de enero de 2020, convocó al Ministerio de Salud para diseñar el plan de trabajo; el día 8 de febrero se decretó alerta sanitaria para dotar de más atribuciones y recursos al Ministerio de Salud; y el día 3 de marzo de 2020, se activaron los protocolos de acción (primer caso de contagio importado).  Frente a esta crisis mundial, la primera prioridad de nuestro Gobierno es proteger la salud y la vida de las personas; asegurar el abastecimiento de los bienes y servicios indispensables; y evitar que el daño que sufran los emprendedores y los trabajadores sea mayor.

Chile ha actuado más rápido que la inmensa mayoría de los países afectados por el coronavirus, contado desde el primer caso de contagio.  A)  Chile anunció la suspensión de clases en escuelas el día domingo 15 de marzo, a 12 días de que se confirmara el primer contagiado en el país. A esa fecha el país contaba con 75 casos confirmados y 0 muertos.  Lo hizo más de 30 días antes que China, Francia, Alemania y Japón. Y más de 20 días antes que Italia y Corea del Sur. B) Chile al día 13 dispuso el cierre de las fronteras, mientras que en los demás países se demoraron más de 38 días.  Italia, España, Alemania y Francia demoraron más de un mes en cerrar sus fronteras, desde que se hicieran públicos los primeros casos de coronavirus. En promedio, Chile cerró sus fronteras un mes y medio antes que esos países. C) Se decretó Estado de Catástrofe 34 días antes que países como España, Alemania, Estados Unidos y Francia; y con 4.400 menos contagiados que los demás países (salvo Italia), para contar con todos los medios disponibles y obtener – una vez más – la valiosa colaboración de las fuerzas armadas. Entre otras medidas, nuestro Gobierno dispuso el cierre de cines, pubs, discotecas, restoranes (salvo para llevar) y gimnasios, y prohibió eventos y celebraciones, a fin de evitar que se conviertan en focos de contagio; la instalación de barreras sanitarias en accesos norte y sur de la Región de Atacama; y presentó un plan de medidas económicas para proteger el empleo, aliviar a las pymes y ayudar a los más vulnerables.

Para enfrentar este escenario de la mejor manera, lo más importante es que Chile actúe con unidad.  Todos debemos seguir las instrucciones del Ministerio de Salud en cuanto a prevención del contagio: distanciamiento social y lavado de manos. Es una responsabilidad con la propia salud, y un acto de solidaridad con la de los demás. Cuidémonos entre todos.

Continuar Leyendo
Click para comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

OPINIÓN

Crisis sociales y derechos humanos: ¿Cuál es la responsabilidad del Estado? ( por Franco Luna, Ucen Región de Coquimbo )

Publicado

on

Por

La actual crisis provocada por la pandemia del COVID-19, significó un impacto en la economía familiar, lo que afecta considerablemente la capacidad de satisfacer sus necesidades alimenticias. Resulta entonces legítimo, reflexionar en torno a las obligaciones del Estado de Chile en relación al Derecho a la Alimentación.

En primer lugar, los Derechos Humanos se encuentran estrechamente ligados a la dignidad humana, es decir, son indispensables para la subsistencia del individuo, su plan de vida, y desenvolvimiento libre dentro de la sociedad. Son esenciales para el sujeto y gozaría de ellos únicamente por su naturaleza humana, sin necesidad de satisfacer otros requisitos o condiciones. El Derecho a la Alimentación, se encuentra consagrado en el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y consiste en la posibilidad de tener acceso, de manera regular, permanente y libre, sea directamente o mediante compra en dinero, a una alimentación cualitativa y cuantitativa, en armonía a la cultura de la población del consumidor, y que garantice una vida psíquica y física, individual y colectiva, satisfactoria y digna.

¿Cuáles son entonces, las obligaciones del Estado en relación a este Derecho? Primero, respetar, es decir, no interponer barreras para que las personas obtengan alimentos y abstenerse de entorpecer su producción por parte de los individuos o comunidades. Proteger, adoptar medidas para evitar cualquier privación del acceso a una alimentación adecuada. Desarrollar, llevar a cabo todas las actividades necesarias para fortalecer el acceso a la alimentación, especialmente cuando un grupo o persona, por razones fuera de su control, sea incapaz de disfrutar de este derecho, por ejemplo, en casos de catástrofes o crisis como la actual. En conclusión, el Estado está obligado de auxiliar a las personas que no puedan satisfacer sus necesidades alimentarias, facilitando el acceso o entregando alimentos suficientes para las exigencias fisiológicas humanas.

 

 

Continuar Leyendo

OPINIÓN

«Patrimonio y sentido de pertenencia» Por Paz Walker Fernández (Arquitecta y Académica Ucen Coquimbo)

Publicado

on

Por

El Patrimonio constituye un legado cultural que es fuente de identidad de los pueblos.

Ponerlo en valor y preservarlo es de suma importancia, ya que el proceso de globalización en el mundo, y el desarrollo de una economía de escala universal, ha generado la necesidad cada vez mayor de resguardar los espacios de pertenencia.

El  Patrimonio Arquitectónico y Urbano es especialmente importante porque constituye  el entorno que guarda la memoria de la vida cotidiana y le da el sentido de pertenencia.  Es lo que la reconoce en una historia y una geografía que lo sustenta.

Las características de cada ciudad se componen y estructuran de manera especial y única, constituyendo los lugares, caracterizados e identificables, que el habitante asume de modo familiar y  por lo tanto, constituyen piezas claves del hábitat urbano.

Como consecuencia de los procesos globalizadores y del desarrollo de una economía de escala universal se ha generado la necesidad cada vez mayor de resguardar los espacios de pertenencia.

La ciudad  de  San  Bartolomé  de  la  Serena,  fundada  en 1544  por  orden  del  capitán  Pedro  de  Valdivia,  y re-fundada  el  26  de  agosto  de  1549  por  don  Francisco  de Aguirre, corresponde  a  la  segunda  ciudad  más antigua  del  que fuera el reino  de  Chile,  situación  que  le  significa  ser  poseedora de  un patrimonio  histórico  y  arquitectónico especialmente  valioso.

Sin embargo, aunque esta situación es reconocida, actualmente muchas de sus edificaciones, incluso las denominadas Monumento Nacional, se encuentran en estado de deterioro y muchas han sido demolidas.

Se hace imprescindible entonces, tomar atención y hacer lo que sea necesario para no perder este bien cultural y material.

El reconocimiento y puesta en valor de este patrimonio es condición fundamental para su recuperación y preservación.

 

Paz Walker Fernández, Arquitecta y Académica, (Ucen Región de Coquimbo)

 

 

 

Continuar Leyendo

OPINIÓN

“Pandemia, Merkel y los ancianos” Por Ximena Torres Cautivo (periodista)

Publicado

on

Por

“Corroboramos a los fallecidos”, dijo a la prensa el carabinero a cargo. Fue el olor de la descomposición de los cuerpos y la ausencia del vecino, Luis, un adulto mayor de 76 años, que cuidaba a Berta, su hermana de 68, postrada a causa de un accidente, lo que alertó al barrio. Ambos fueron encontrados muertos en su casa, en El Llano de Coquimbo. Se investiga si los decesos fueron producto del coronavirus, causa que se confirmará dentro de un par de semanas.

Terrible final, que no difiere nada de lo sucedido en países como España e Italia hace unos meses, cuando el Covid-19 fulminaba como una bomba de racimo a los asilados en clínicas y hogares geriátricos. A los que estaban enfermos, solos, descuidados.

Una vecina cercana a esas latitudes, la canciller alemana Angela Merkel –de 65 años, punto de entrada a lo que se llama la adultez mayor, según definición de la OMS–, ha sido rotunda cuando ha dicho “encerrar a nuestros mayores como estrategia de salida a la normalidad es inaceptable desde el punto de vista ético y moral».

Se refiere al confinamiento como medida de protección, liberando de la cuarentena primero a los jóvenes ahora que allá lo peor ha pasado, y dejando guardados a los viejos. Merkel entiende que la vulnerabilidad de los mayores se profundiza cuando están solos y no reciben asistencia, que es lo más crítico. Y es la situación de ancianos cuidados muchas veces por alguien tan mayor como ellos, como es el caso de los hermanos Berta y Luis, de Coquimbo. Para estas personas, recluidas y en soledad, en tiempos normales, programas sociales como los de Atención Domiciliaria del Adulto Mayor, que les prestan ayuda y compañía, tanto a ellos como a sus cuidadores, son invaluables. Hoy, ese apoyo, ha sido reemplazado por contactos telefónicos y asistencia remota, que sirve, pero no es ni de cerca lo mismo. Cómo proteger prioritariamente a este grupo, el de los adultos mayores, en abandono, postración y soledad, manteniendo sus derechos, es una cuestión abrumadora, tan profunda y compleja moralmente, como el debate en torno a la última cama.

 

 

Continuar Leyendo

LO + LEIDO AHORA