El jueves, el precio del cobre se situó en cUS$225,1 la libra, presentando un incremento de 2,1% respecto del viernes 3 de abril, mostrando una tendencia al alza que según el Informe Semanal del Mercado Internacional del Cobre de Cochilco, se explicaría por el hecho que el mercado está asumiendo expectativas de que la crisis viral podría ser menos prolongada que lo que se suponía hace algunas semanas.

En el reporte de la entidad se consigna que “las economías desarrolladas comienzan a implementar o anunciar importantes planes de estímulos económicos. En Estados Unidos se inicia el debate para un segundo paquete de estímulos, y se prevé que China siga el mismo camino. En estos anuncios subyace el impulso en el valor de los activos bursátiles globales registrado durante la semana, parte del cual se transfirió al mercado del cobre. Por el lado de la oferta, existe el riesgo de reducción de producción de cobre, dado el creciente número de países productores que aplican severas medidas de cuarentena”.

Sin embargo, “si las cifras económicas de China (PIB y producción industrial), que se publican prontamente, se ubican significativamente bajo las expectativas, la tendencia del precio del metal mantendrá el sesgo a la baja por lo que resta del año. Reforzada por la esperada caída en la demanda de Europa, Japón y Estados Unidos que estarían en recesión”.

Cabe indicar que estos últimos días las principales fundiciones de cobre de China no alcanzaron consenso respecto de las tarifas para el tratamiento de concentrados de cobre para el segundo trimestre de 2020.

Ajuste a la baja

A medida que China, el principal consumidor mundial de cobre se recupera del Covid-19, mientras se propaga en los principales países productores del metal, los fundidores chinos están preocupados por un ajuste a la baja en la oferta de concentrados, así como posibles interrupciones adicionales en el corto plazo, lo que está reduciendo el cargo de tratamiento spot.

Respecto al crecimiento del PIB del primer trimestre, las expectativas apuntan a una baja anualizada de 4% y de 12% respecto al cuarto trimestre de 2019. En tanto, para la producción industrial de marzo se anticipa una caída anualizada de 5,8% y para las ventas al por mayor, un retroceso de 12% (en febrero bajaron 20,5%). Estos serán los primeros indicadores que medirán el impacto económico y que ajustarían las expectativas del precio del cobre para el resto del presente año.