Connect with us

OPINIÓN

Participación electoral ( Dr. José Ignacio Núñez Leiva, Profesor de Derecho Constitucional UCEN)

Publicado

on

Se le atribuye al historiador británico Arnold Toynbee haber expresado que la tragedia de quienes no se interesan en política es que serán gobernados por quienes si se interesen en ella. Esta frase resuena luego de conocer la magnitud de participación en la reciente elección de gobernadores regionales. Según datos del SERVEL de entre cerca de 13 millones de personas habilitadas para votar, únicamente lo hicieron alrededor de dos millones y medio.

Las cifras desagregadas expresan – además – qué en los sectores con mayor presencia de intereses en juego, las tasas de participación fueron directamente proporcionales a ese factor. Las comunas del rechazo las llaman.

Se encuentra en tramitación en el Congreso nacional un proyecto que repone el carácter obligatorio del sufragio. Al mismo tiempo nos encontramos en el contexto de un Proceso Constituyente, es decir, estamos en las mejores condiciones para rectificar un rumbo que perdimos hace tiempo.

El horizonte que tenemos a la mano es recuperar la legitimidad de nuestro sistema político mediante el restablecimiento del voto obligatorio, resulta difícil construir una comunidad permitiendo que algunas personas opten por mantenerse al margen de las decisiones mas importantes, la extensión del sufragio para los chilenos y chilenas en el extranjero, la implementación del voto para las personas privadas de libertad, la revisión de las causales de suspensión del derecho de sufragio y de perdida de la ciudadanía son asuntos que debemos abordar con urgencia a efectos de apuntalar el nuevo pacto social que estamos construyendo.

Continuar Leyendo
Click para comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

OPINIÓN

«Transparentando La hoja de ruta de la nueva Constitución» Por Lorayne Finol. (Académica Universidad Central Coquimbo)

Publicado

on

Por

 

El reconocimiento de la transparencia como derecho fundamental cada vez cobra más fuerza. Concebida como un control democrático de la ciudadanía y como principio ético de gestión de la función pública, emerge la transparencia bidireccional no solamente limitada al derecho de la ciudadanía a saber, sino, además, asociada al código del buen gobierno. Esta doble vía, de cara al proceso de la Convención Constitucional, significa “transparentar La hoja de ruta de la nueva Constitución” para facilitar la “participación de la ciudadanía” y “reforzar la confianza en el proceso constituyente”.

Bajo estas consideraciones, de aprobarse el reglamento interno de funcionamiento de la convención constitucional, se recomienda la creación de un organismo autó­nomo responsable de la transparencia bidireccional del proceso, tanto de la gestión de solicitudes de acceso a la información y su protección, bajo la premisa que el titular de ella es quien delega en los representantes el manejo de los asuntos públicos; así como, las acciones de los constituyentes obligados al sistema de contrapesos democráticos y auditoría ciudadana. Este modelo de control ciudadano, de acuerdo a la fórmula “maximalista” de los cuatro pilares, recomienda lo siguiente: Primero, estar explícitamente establecido en su composición la forma de designación de sus miembros y sus competencias en una misma norma con jerarquía. Segundo, debe ser autónomo en su funcionamiento acorde al código del buen gobierno. Tercero, con atribuciones de investigación y de sanción. Cuarto, tener el mismo rango jurídico-político de la convención constitucional y no estar subordinado a ningún otro estamento del poder constituido.

Concretamente, esta fórmula acotada al proceso constituyente, implica la creación de una instancia o Comisión de Transparencia y Buen Gobierno, garante del derecho a la transparencia en la convención en el marco de una nueva relación de doble vía, abierta y horizontal entre el  Estado y la Ciudadanía, zanjando una vieja discusión en torno al doble reinado de la transparencia, comprendida como un conjunto de valores y prácticas de control del ejercicio ético de la función pública, en cumplimiento de la obligación de máxima divulgación y facilitación de la información de los estamentos del Estado.

 

Continuar Leyendo

OPINIÓN

¿Cuáles son los riesgos para la Salud del Teletrabajo? ( por Fernando Cortés Tello, Enfermero, académico UCEN Región Coquimbo )

Publicado

on

Por

 

En tiempos de Pandemia, el teletrabajo se ha hecho habitual para hacer las labores que normalmente desarrollábamos en nuestras empresas, organizaciones o lugares específicos.  ¿Los riesgos laborales se trasladan al hogar? En efecto, hay riesgos que se generan en el hogar, muy similares a los que estamos expuestos en nuestros de puestos de trabajo; dependiendo del tipo de actividad, también pueden emerger otros nuevos, que aún están por identificarse.

Algunas consecuencias que se han observado en este periodo son, por ejemplo, la sobrecarga de responsabilidades, que puede asociarse a afectación de ritmos biológicos, generación de estrés, ansiedad, irritabilidad, estados depresivos, temor y aburrimiento, sensación de aislamiento, ambigüedad o conflicto de rol; y alteraciones mentales debido a los conflictos entre emociones “requeridas” en su trabajo y las que el trabajador efectivamente quiere expresar.

Otro problema que se acentúa en esta situación sanitaria es el sedentarismo, lo que puede favorecer o agravar el surgimiento de enfermedades cardiovasculares o metabólicas, así como el deterioro del quehacer o del disfrutar de las vivencias diarias.

Otro concepto al que deberemos acostumbrarnos es el tecnoestrés, que está asociado a disminución del rendimiento laboral, problemas de sueño, insomnio, dolores de cabeza y musculares, trastornos gastrointestinales, dolor crónico, puesta en marcha de comportamientos perjudiciales como fumar, comer y beber en exceso, abuso de fármacos y otras sustancias.

Por otra parte, son relevantes los riesgos ergonómicos presentes en la estación de trabajo hogareña, los que pueden desencadenar problemas musculesqueléticos, sensación de fatiga, cefaleas, trastornos del sueño, tensión y dolor muscular, palpitaciones, agotamiento, fatiga, mareos o vértigos, etc.

¿Qué hago? Mantenga comunicación permanente con su empleador para informar cualquiera de estos signos y síntomas, para que, de acuerdo a la legislación vigente, se puedan evaluar y reducir estos riesgos, de tal forma de prevenir los efectos en la salud mental y física, y así cuidar su calidad de vida personal, familiar y su productividad laboral.

Continuar Leyendo

OPINIÓN

Cómo evitar que las personas caigan por las grietas del sistema ( Por Paulo Egenau, director social nacional del Hogar de Cristo)

Publicado

on

Por

 

Marie-José Fleury, siquiatra canadiense, experta en políticas sociales, afirma que las personas en situación de calle enfrentan problemas múltiples y requieren servicios diversos: alimentación, alojamiento, vestimenta, cuidados médicos, tratamientos para trastornos mentales o de consumo de alcohol y otras drogas. Y sostiene que como no existe una única organización capaz de lidiar con todos esos frentes, estas personas a menudo “caen por las grietas” del sistema.

Eso, en un país harto más desarrollado que el nuestro.

En Chile, hay entre 16.500 y 20.000 personas viviendo a la intemperie y no es exagerado decir que en su mayoría han caído por las grietas de un sistema que funciona con servicios fragmentados, que no se comunican entre sí, ni se centran en las personas. Esas que se arrebujan debajo de cartones en los rincones de la ciudad, mientras el resto los mira como si formaran parte del paisaje urbano. Dicho de otro modo, una de las expresiones más severas de la pobreza y de la exclusión social es concebida como algo normal por la mayoría. Pero, tras su aparente cotidianeidad, se esconde una auténtica emergencia social, que la pandemia ha extremado, tal como ha hecho con la pobreza.

Esta semana Hogar de Cristo presenta un Modelo Integrado de Servicios para la Inclusión de las Personas en Situación de Calle, el que aspiramos se convierta en política pública. Una política capaz de ofrecer servicios integrados y de calidad, tanto para la emergencia como en las intervenciones promocionales. Hoy la atención está centrada en la oferta –de albergues, frazadas, café y sopa–, lo que proponemos es enfocarnos en las personas y en sus trayectorias de exclusión.

Como grupo y en términos gruesos, estas más de 16.500 personas son en su mayoría, hombres (84,3%), su edad promedio es 46 años, el 95,6% vive solo y el promedio de permanencia en la calle es de 6,9 años. En la mayoría de los casos, la causa de su situación se explica en una acumulación de problemas, que se refuerzan unos con otros hasta alcanzar un punto de inflexión. No es trivial, que en el 63,6% de los casos, los conflictos con la familia sean el gatillante que explica la vida en la calle.

También es habitual que sea consecuencia de una acumulación de adversidades en la infancia, adolescencia y/o adultez temprana. Un cuarto de las personas que vive en calle pasó en algún momento por el Sename, otras tantas han estado en recintos carcelarios y muchos en instituciones psiquiátricas.

Conocer las historias de las personas y sus necesidades de primera fuente otorga precisión y eficiencia al diseño de políticas públicas y programas sociales para ofrecer servicios que vayan más allá de la simple asistencia y logren la superación de la vida en calle. No podemos seguir viendo cómo hermanos nuestros caen por las grietas del sistema y no hacer nada.

 

 

Continuar Leyendo

LO + LEIDO AHORA