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«Violencia de Género: Denuncia Oportuna» Por Fiscal Regional de Atacama, Alexis Rogat Lucero

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En el marco de los objetivos institucionales que se trazó el Ministerio Público en su plan estratégico 2016-2022, continúa muy presente el propósito primigenio de la Reforma Procesal Penal de incorporar a las víctimas como sujetos de derecho en el rol de actores claves en la persecución  de los delitos. En tal sentido, especial relevancia ha otorgado la Fiscalía a la investigación de delitos asociados a la violencia de género, aciago fenómeno consistente en actos violentos ejercidos contra una persona sólo por su género y que afectan de forma lesiva la identidad, la sexualidad y libertad reproductiva, la salud física y mental y el bienestar social de una persona.

La intervención de la Fiscalía en este tipo de delitos tiene dos objetivos centrales, por una parte: investigar y llevar ante los tribunales de Justicia a sus responsables, y por otro lado, un propósito primordial: dar efectiva protección a las víctimas mediante la Unidad de Atención a Víctimas y Testigos cuyos profesionales disponen de eficientes y oportunos protocolos de atención coadyuvados de eficaces medios logísticos orientados a reparar emocional y materialmente a las víctimas, logrando incluso extraerlas del ámbito en que sufrieron los atentados poniéndolas a salvo de sus victimarios.

Sin embargo, para el logro de los objetivos mencionados la Fiscalía requiere necesariamente que la víctima, o sus seres más cercanos e incluso terceros formulen una denuncia oportuna a fin interrumpir la dinámica delictual y brindar las medidas de protección pertinentes, y si bien en el último tiempo ha habido una mayor concientización sobre la importancia de denunciar cualquier acto de constituya violencia de género, ello aún no se corresponde con la realidad, y en general las víctimas no denuncian por motivos inhibidores tales como el temor a ser responsabilizadas de la disolución de su familia, el miedo a represalias por parte del agresor o la vergüenza de verse expuestas públicamente.

No obstante lo anterior, para el Ministerio Público constituye una tarea permanente concitar la confianza de las víctimas y así lograr brindarles protección y mantener su adhesión durante las distintas etapas que contempla toda investigación penal y la eventual verificación de un juicio oral.

Por de pronto la Fiscalía de Chile no escatima esfuerzos por brindar las más oportuna y eficiente protección a las víctimas de violencia de género, gestiones que van desde la petición de medidas cautelares contra los imputados -incluso antes de su formalización- hasta aportes económicos y traslados, contribuyendo -desde su específico ámbito de acción- a la prevención y erradicación de dicho fenómeno delictual, correspondiendo otro tanto a las restantes instituciones estatales y  a la propia comunidad puesto que, finalmente, toda la sociedad es responsable de contribuir a su erradicación y desactivación de la impunidad de los agresores.

 

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Funas que no son funas  ( por Rodrigo Larraín Sociólogo y académico UCEN )

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Las primeras funas masivas en Chile se habrían efectuado a personajes que participaron en la dictadura militar (como autores y cómplices de violaciones a los DD.HH.) y que durante la transición a la democracia habrían pasado desapercibidos en la sociedad y que no recibieron condenas por sus actos. Se trataba de manifestaciones públicas, obviamente sin permiso y basada en carteles y afiches, con el objetivo de que los compañeros de trabajo y los vecinos se enteraran de quienes estaban a su lado.

Las funas comenzaron en los ochenta por grupos antidictadura vinculados a algunas parroquias, circula una versión apócrifa que ubica la primera funa en 1999 contra un médico de la CNI. La razón para funar era “Si no hay justicia, hay funa”. Equivale al escrache argentino. Funar en redes sociales se ha convertido en una especie de ciberactivismo que denuncia a quienes han cometido robos, estafas, abusos e injusticias, surge una pregunta fundamental: ¿Cuáles son los límites de esta actividad?

 

La funa por redes es, generalmente, ciberbulling. Requiere que el funado esté en las redes, que sea conocido, pues de lo contrario no se enterará ni él ni nadie. En general, hoy no tiene contenido político real como antes, predominan hoy denuncias sobre acoso sexual, despecho, problemas en el comercio, insultos y ofensas disfrazadas de opiniones políticas y, simplemente, mentiras. Las redes requieren saber leer, escribir y tener comprensión lecto-escrita, que generalmente los funeros de ahora no tienen. También las redes sociales refuerzan los prejuicios porque los mensajes son enviados y leídos por otros que tienen los mismos prejuicios.

 

También se ha masificado la cultura de la cancelación (dejar de seguir a dicha persona). Lo que no es una funa.  Antes también operaba la “muerte simbólica” de personas. Hace muchos años hubo un senador que se trenzó en una riña con unos periodistas, nunca más salió en ninguna noticia. Ahora es más fácil suprimir a una persona del espacio comunicacional.

 

Últimamente se han visto funas violentas en manifestaciones físicas, tanto en los discursos y mensajes como sobre candidatos, lo cual deja de manifiesto que ya no son exactamente unas funas pues no hay vestigios de justicia. La línea que divide la funa de la violencia nunca ha sido tan delgada como ahora. La funa no nació violenta, eran hechas por grupos que practicaban la “no violencia activa”. Desmanes y agresiones no son funa, son delitos.

 

Ciertos sectores políticos condenan estas falsas funas según del lado en que se efectúen, ¿qué tan real es esto? Ninguna acción se modifica con una declaración condenatoria. Acciones efectivas serían el aislamiento de los violentos, su expulsión de sus movimientos y partidos, denunciar en los tribunales las ofensas con publicidad que denigren los derechos humanos.

 

Habría que funar a los funadores violentos, por falsos. Como en Chile sale gratis cometer acciones deshonestas disfrazadas de funas, hay que volver a los orígenes, si no hay justicia, hay funa. Muchos de nuestros pseudo funadores no lo son y exhiben más problemas de inmadurez individualista, mala fe o pura odiosidad. Destruir los bienes no es funar, es no entender la política. Además, que se “funa por siaca”, sin propósitos de justicia, sin sueños e ideales de un mundo mejor, y se consigue únicamente sabotear al pensamiento crítico. Las utopías no equivalen al puro refunfuño violento irracional.

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Necesidad para la adecuada investigación penal ( Fiscal Regional de Atacama, Alexis Rogat Lucero )

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Conforme a los artículos 83 de la Constitución Política de la República, y 3 del Código Procesal Penal, a la Fiscalía de Chile le corresponde dirigir en forma exclusiva la investigación de hechos constitutivos de delito. Sin embargo, desde un punto de vista operativo, el éxito de la investigación penal depende en una parte importante del trabajo policial. En efecto, quien dirige la investigación es la Fiscalía, pero quien lleva a cabo las diligencias de aquella son las policías. De lo anterior se deriva la capital importancia que tiene la intervención de los organismos policiales en los casos que la Fiscalía investiga. En nuestro país tales policías son Carabineros de Chile y la Policía de Investigaciones, cuyas funciones, por expreso mandato constitucional es dar eficacia al Derecho que, tratándose de investigaciones penales, se encarga de precisar el artículo 79 del Código Procesal Penal, asignándoles el carácter de órganos auxiliares para la investigación, expresión que en cualquier caso no está a la altura de las importantes responsabilidades que gravitan sobre los organismos policiales, desde el momento que están legalmente facultados para realizar una serie de diligencias sin necesidad de recibir previamente instrucciones particulares de la Fiscalía –actuaciones sin orden previa, dice la Ley- entre ellas: prestar auxilio a la víctima, practicar la detención en casos de flagrancia, resguardar el sitio del suceso, identificar testigos y consignar sus declaraciones, recibir denuncias del público y control de identidad.

Sin embargo, mayoritariamente –por su relevancia- la intervención policial dentro de la investigación criminal dice relación con las indagaciones originadas en instrucciones particulares previas dispuestas por la Fiscalía, en el marco de investigaciones relevantes que requieren del despliegue de significativas destrezas en el plano criminalístico y de una mayor especialización de los órganos policiales.

Lo aseverado ha ido cobrando cada vez mayor vigencia en Atacama, a propósito del alza en los delitos de corrupción expresada, por ejemplo, en la formalización de dos alcaldes y una treintena de funcionarios públicos y otros delitos de alta connotación social, fenómeno que pone de relieve la importancia que las policías cuenten con unidades especializadas destinadas a coadyuvar con su experticia tales investigaciones. En el caso de Atacama, por ejemplo, se hace sumamente necesario contar con un equipo OS-9 de Carabineros, además de aumentar la dotación de los funcionarios de la Brigada de Delitos Económicos de la PDI, aportes que, sin duda, significarían acometer con mayor solvencia tales investigaciones penales que por su origen y particulares características las hacen de mayor complejidad al momento de esclarecer sus dinámicas e identificar a sus autores.

 

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«Innovación 2021, Una Oportunidad para los Adultos Mayores» Por Yerko Cortes, (Académico Ing. Comercial, UCEN Coquimbo)

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Para todos es una necesidad inmediata ocuparnos de los desafíos de un segmento muy importante de la población, como lo es al adulto mayor. Según cifras recientes del INE, en Chile los adultos mayores superan los 2 millones 800 mil personas, equivalente al 16,2% de los habitantes del país. Es decir, el último censo reveló que más del 16% de la población chilena es ya adulto mayor.

Todo lo anterior considerando que ya desde el inicio de la pandemia, los retos a nivel país no son menores, hablamos de: el envejecimiento de la población, cambios en los hábitos de vida que se están dando en nuestro país, alfo foco en la descentralización, problemáticas de bienestar social y la economía sustentable

El envejecimiento a nivel nacional seguirá aumentando, se espera que al 2035 la edad media de la población sea aproximadamente de 42 años, y según estimaciones a nivel regional de la Población en Chile 2002- 2035, la población mayor de 65 años será mayoría en 13 regiones del país. Hoy entre las regiones que presentan mayor nivel de envejecimiento se encuentran: Ñuble, Valparaíso y Los Ríos, con un 24,6%, 22,2% y 22,0% respectivamente.

La pregunta es ¿Estaremos preparados como sociedad para una de las transformaciones más significativas de cara al futuro? Nuestra respuesta desafiante tiene que ser por medio de la Innovación. Tenemos el desafío de incorporar a este segmento de la población tan significativo, empoderando a las personas para que decidan como vivir y envejecer.

Mas que una interrogante esto es una oportunidad para todos los sectores de la Economía. Se pueden desarrollar oportunidades de inversión en diversos mercados, principalmente en los sectores de consumo, salud, vivienda, a través también de la gestión patrimonial y de pensiones. La gente mayor es capaz de aprender; la psicología y neurociencia muestran que el cerebro es capaz de adquirir habilidades nuevas a los 30, 50 o incluso hasta los 90 años. Lo sectores educativos, la ciencia, la cultura, etc. tienen un desafío importante para incorporar al adulto mayor no solo como política pública, sino que como componente activo para el desarrollo conjunto de muchas actividades.

El mercado laboral ciertamente es el que mas reciente este campo poblacional, hoy uno de cada cinco adultos mayores declara trabajar, pero claramente esto ya va en aumento. Como sociedad es necesario que fomentemos de forma decidida la incorporación al mundo del trabajo de este rango etario, mas aun considerando la llegada de la automatización y digitalización en las empresas.

Las empresas tienen un enorme desafío incorporando la innovación con el adulto mayor, no solo como un mercado económico sumamente importante para el desarrollo de productos y servicios, sino que además incorporar esta fuerza laboral tiene un sinnúmero de beneficios: personas con alta experiencia, marcada calidad de servicio, inteligencia emocional;  entre otras habilidades, que aportan a una combinación exitosa que fomenta el aprendizaje y experiencia intergeneracional que será un beneficio para todos.

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