OPINIÓN

Negarse a debatir ( por Sofía Cid Versalovic, Diputada por Atacama )

 

Este mes de mayo de 2019 la ciudadanía se ha enterado por las noticias del rechazo de la oposición a la idea de legislar en las respectivas comisiones de la Cámara de Diputados del proyecto Admisión Justa y de la Reforma de Pensiones.

¿Qué sucedió en la práctica? La oposición, que tiene mayoria en la Cámara y por tanto en las comisiones, decidió cerrar la puerta a  debatir ambos ambos proyectos. Un rechazo a la idea de legilar en general es una señal clara: no se quieren abordar los temas.

¿Qué mejor lugar que el Congreso para discutir los temas legislativos? No parece razonable ni lógico negarse a debatir en el Congreso, precisamente el poder del estado pensado en representar las opiniones de la ciudadanía para un debate civilizado, republicano y cívico. Es una contradicción enorme salir a marchar, protestar, aparecer en prensa, etc. y cuando llega el momento de discutir institucionalmente un tema país, como educación o pensiones, votar en contra de la idea de legislar.

Existe una suerte de superioridad moral infundada en aquellos que emplazan al Gobierno y al oficialismo a debatir una serie de temas de su interés, pero que se niegan a permitir que se discuta proyectos de reforma presentados por el gobierno. El argumento central es que ellos estarían ejerciendo el derecho democrático de representar a sus electores. Pero cuando el escenario ha sido el contrario, esto es, que parlamentarios que ahora están en el oficialismo rechazan la idea de legislar un proyecto de la oposición, son tildados rápidamente de “antidemocraticos” y “facistas”.

¿Por qué sería antidemocrático no discutir la agenda de la oposición y al mismo tiempo, democrático:negarse a discutir la agenda del gobierno? Como representantes de nuestros electores estamos llamados a discutir en el Congreso, estamos llamados a legislar.

En el caso de la reforma de pensiones, la sala de Cámara de Diputados corrigió este error, y votamos a favor de la idea de legislar, devolviendo el proyecto a la comisión de trabajo para su discusión en particular. Esto a pesar de 64 votos en contra que de haber sido la mayoría habría significado postergar cualquier opción de debate un año más.

En el caso de Admisión Justa la sala todavía tiene que pronunciarse. Pero en apoyo de las miles de familias afectadas por el sistema de admisión escolar votaré a favor de la idea de legislar en la sala. Los padres y apoderados de Atacama merecen esta reforma.

 

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