OPINIÓN

Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión. ¿Usted qué hace? ( por Rodrigo Rojas Veas, rector U. Santo Tomás Copiapó)

 

Me valgo de la frase de Keynes, influyente economista británico para tratar de ejemplificar la necesidad de adaptación continua que nos exige la evolución de la pandemia mundial. Resulta difícil creer que en el contexto actual no seamos capaces, por el bien común, de modificar o al menos poner en duda, certezas que se desvanecen. En Europa, continente que nos precede en el avance de la pandemia, diversos intelectuales han reflexionado sobre los cambios que se están acelerando y las interrogantes sobre las consecuencias que estos tendrán en nuestras formas de vida.

Las dudas son muchas y variadas. Vemos día a día admirables muestras de solidaridad, particularmente de personas y organizaciones de la sociedad civil, pero al mismo tiempo observamos preocupantes ejemplos de bajeza como la guerra por acceder a materiales de protección sanitaria como las mascarillas o la especulación de precios de estos mismos implementos. Esto nos hace preguntarnos si de verdad, luego de esta experiencia, seremos capaces de asignarle menos importancia a lo que ayer nos deslumbraba como la acumulación de poder, de status o de riqueza.

Más que nunca, todos necesitamos informarnos sobre lo que sucede y las medidas que debemos seguir para prevenir individual y colectivamente el contagio. En un marco de profunda desconfianza respecto de las instituciones, el punto es donde buscamos esa información y a cuál le otorgamos veracidad. Cabe preguntarse entonces, si de aquí en adelante las personas darán más asidero a la razón y menos a las fake news y la posverdad.

En materia laboral y educacional surge la incógnita de si se mantendrán y por cuanto tiempo los sistemas de teletrabajo y la teleducación desde los hogares, dos de los cambios más concretos e inmediatos originados por la pandemia.

¿Qué pasará con la economía? ¿El mundo político, social y empresarial pondrá por delante la cooperación para superar los efectos devastadores del corona virus? Es evidente la necesidad de superar el statu quo entre las posiciones de quienes argumentan que el sistema económico no debería detenerse y de quienes sostienen que debe inmovilizarse todo, haciendo incompatibles los criterios sanitarios con los criterios económicos.

¿Cambiaremos de verdad y para mejor?

La filosofa española Adela Cortina, pone un matiz de duda porque “el futuro se prepara cultivando el presente y las actitudes en plena crisis siguen siendo las mismas. El cambio de actitud es imprescindible y deberíamos estar aprendiendo que la vulnerabilidad y la fragilidad nos constituyen”.

 

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