
Una investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Concepción identificó un posible mecanismo para frenar la proliferación de células de cáncer de próstata que presentan resistencia a la castración química.
El cáncer de próstata es una de las enfermedades oncológicas de mayor incidencia entre los hombres. Si bien muchos pacientes responden favorablemente a los tratamientos que reducen las hormonas masculinas, algunos tumores desarrollan resistencia y continúan creciendo.
Frente a este desafío, investigadores del Laboratorio de Lipoproteína y Cáncer de la Universidad de Concepción estudiaron el efecto de la quercetina, un compuesto natural presente en alimentos como la cebolla roja, las manzanas y distintos frutos del bosque.
El trabajo fue liderado por Iván González Chavarría, investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción.
Los científicos buscaban entender cómo las células tumorales logran sobrevivir y multiplicarse incluso cuando existe una reducción de las hormonas masculinas.
Los resultados apuntaron a una proteína llamada AKT, que participa en las señales que permiten la activación del receptor de andrógenos y favorecen la multiplicación de las células tumorales.
En experimentos realizados en cultivos celulares, los investigadores observaron que la quercetina puede bloquear la actividad de esta proteína y, con ello, frenar la progresión del ciclo celular de las células cancerosas.
El hallazgo identifica a la proteína AKT como un posible blanco terapéutico para futuras estrategias contra el cáncer de próstata resistente a la castración.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Antioxidants. En la investigación participaron también los estudiantes del Doctorado en Biotecnología Molecular Sebastián Azócar y Félix Duprat, además de especialistas de los departamentos de Farmacología y de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Concepción.
Sin embargo, los investigadores recalcan que estos resultados todavía se encuentran en una etapa preliminar.
El profesor Iván González explicó que antes de pensar en una nueva terapia es necesario realizar distintos estudios que permitan confirmar el efecto de la molécula y determinar su seguridad.
El próximo paso será trasladar los resultados obtenidos en cultivos celulares a modelos animales. Posteriormente, y si los resultados son favorables, podría evaluarse la realización de estudios clínicos en seres humanos.
Por ahora, la investigación entrega una nueva pista sobre los mecanismos que permiten a este tipo de cáncer continuar desarrollándose y abre una línea de estudio que podría contribuir, a futuro, a nuevas alternativas terapéuticas.
