
El precio del cobre alcanzó este lunes un nuevo máximo histórico, superando por primera vez la barrera de los US$14.500 por tonelada, en medio de un escenario internacional marcado por restricciones de oferta, menores inventarios disponibles en algunos mercados y la incertidumbre comercial.
De acuerdo con Cochilco, el metal rojo llegó a los US$14.540 por tonelada, equivalentes a unos US$6,595 la libra, registrando una variación diaria positiva de 1,18%.
El nuevo récord representa una señal favorable para Chile, principal productor mundial del mineral, debido al impacto que los mayores precios pueden tener tanto en los ingresos de las compañías mineras como en la recaudación fiscal. El escenario adquiere especial relevancia además en momentos previos a la presentación del Presupuesto 2027.
Sin embargo, la continuidad de la tendencia alcista dependerá de una serie de factores relacionados principalmente con la disponibilidad física del metal, la producción minera y las decisiones comerciales de Estados Unidos.
La analista de mercados de XTB, Emanoelle Santos, explicó que uno de los principales elementos que sostiene actualmente el precio es la tensión existente en los inventarios internacionales.
Más de la mitad de las existencias disponibles en Londres, que alcanzan unas 234 mil toneladas, estarían comprometidas para retiro. En Shanghái, en tanto, los inventarios se ubican en torno a las 63 mil toneladas, su nivel más bajo desde comienzos de 2024.
La situación contrasta con Estados Unidos, donde el mercado COMEX acumula un récord cercano a las 696 mil toneladas de cobre.
Según Santos, esta diferencia demuestra que existe metal disponible a nivel mundial, pero distribuido de manera desigual, manteniéndose una menor disponibilidad fuera del mercado estadounidense. Mientras esta situación persista, el valor del cobre podría continuar encontrando respaldo.
Otro elemento observado por el mercado es el denominado “backwardation”, fenómeno que ocurre cuando los compradores están dispuestos a pagar más por recibir cobre de manera inmediata que por obtenerlo meses después.
El diferencial entre el precio al contado y la entrega a tres meses superó los US$430 por tonelada a mediados de agosto, mientras que durante la última semana se situó alrededor de los US$74. La permanencia o ampliación de esta diferencia podría ser una señal de que continúa existiendo una fuerte demanda por metal disponible en el corto plazo.
A este escenario se suman los ajustes realizados por algunos de los principales productores mundiales.
El jefe de análisis de XTB, Ignacio Mieres, recordó que compañías como Codelco y Freeport han reducido sus proyecciones de producción, en medio de dificultades operacionales asociadas a los accidentes ocurridos en El Teniente y Grasberg.
Esta situación ha reforzado las expectativas de una oferta más limitada de cobre refinado y concentrados, mientras la demanda continúa respaldada por sectores como las redes eléctricas, las energías renovables y la expansión de los centros de datos.
En Chile, durante julio se produjeron 403.424 toneladas de cobre, cifra afectada por condiciones climáticas y trabajos de mantenimiento en distintas faenas.
A ello se agrega la escasez internacional de concentrados, que ha llevado los cargos de tratamiento cobrados por las fundiciones a niveles históricamente bajos e incluso negativos en algunas operaciones del mercado spot. Esta situación refleja una fuerte competencia por conseguir materia prima y reduce la posibilidad de aumentar rápidamente la producción de cobre refinado.
Otro factor que mantiene atento al mercado es la posibilidad de que el gobierno de Donald Trump amplíe los aranceles estadounidenses al cobre refinado.
La incertidumbre frente a una eventual medida de este tipo ha incentivado el traslado y almacenamiento de grandes cantidades de cobre hacia Estados Unidos, contribuyendo al crecimiento de los inventarios en COMEX y reduciendo la disponibilidad en otras regiones.
De acuerdo con los analistas, mientras no exista una definición respecto de esta política comercial, los movimientos de inventarios podrían continuar alterando el equilibrio internacional del mercado.
Por el contrario, una disminución de la incertidumbre arancelaria podría provocar que parte del cobre acumulado en Estados Unidos vuelva a estar disponible para otros mercados, reduciendo parte de la presión que actualmente impulsa los precios.
También existe atención sobre lo que ocurra con los inventarios asiáticos. Una recuperación rápida de las existencias en esa región podría reducir la prima asociada a la actual escasez de corto plazo, aun cuando las perspectivas estructurales de demanda para el cobre continúen siendo favorables.
De esta manera, el metal rojo mantiene una histórica racha alcista, aunque su evolución continuará estrechamente ligada a la disponibilidad mundial, los niveles de producción minera y las decisiones comerciales que adopten las principales economías.
