
Una estrategia experimental desarrollada por el MIT busca transformar células del sistema inmunitario en herramientas dirigidas contra tumores y otras células vinculadas a enfermedades, mediante una inyección de nanopartículas.
La técnica evita extraer las células para modificarlas fuera del organismo. Hasta ahora, sus resultados corresponden exclusivamente a pruebas en ratones y todavía no acreditan seguridad ni eficacia en personas.
El método actúa sobre las células NK, un tipo de glóbulo blanco que reconoce y destruye determinadas células anormales o infectadas.
Para darles un objetivo específico, los investigadores emplearon nanopartículas lipídicas que transportan ARN mensajero. Ese material contiene las instrucciones para producir un receptor CAR, capaz de identificar una marca en la superficie de las células objetivo.
Las partículas también incorporan componentes de anticuerpos que favorecen su llegada a las células NK. En los ensayos descritos, la entrega del material genético alcanzó hasta cerca del 80% de las células objetivo.
El estudio, publicado en Nature Biotechnology, incluyó varios modelos experimentales. En uno de melanoma agresivo, tres de cinco ratones tratados lograron una remisión completa.
También se observó regresión tumoral en dos modelos de cáncer hematológico utilizando ratones humanizados, que reproducen determinados componentes de las defensas humanas.
En un modelo de hepatitis autoinmune, las células NK reprogramadas eliminaron casi todas las células T autorreactivas implicadas en el ataque al hígado. Otra prueba permitió eliminar células B circulantes en animales sanos y comprobar que el sistema podía dirigirse contra un blanco concreto.
Los investigadores esperan que esta forma de modificar células dentro del cuerpo pueda simplificar la producción de futuras inmunoterapias. Las terapias CAR-T utilizadas para ciertos cánceres de la sangre generalmente requieren extracción, modificación en laboratorio y posterior administración de células T.
El avance abre una línea de investigación, pero su aplicación clínica sigue pendiente. Será necesario determinar si los resultados pueden trasladarse de manera segura y eficaz a pacientes.
