
La empresa que opera el primer sistema de transporte público 100% eléctrico de Sudamérica hace un balance de su primer año de servicio, con una comunidad que valora un transporte más puntual, seguro y accesible.
Este 16 de octubre se cumple un año desde que los buses eléctricos de Nueva Copiapó comenzaron a recorrer la ciudad. Con ese inicio, Copiapó pasó a ser la primera ciudad de Sudamérica con todo su sistema de transporte público completamente eléctrico. Hoy, la empresa celebra su primer aniversario con un balance que muestra el cambio en la movilidad de la capital regional.
La flota está compuesta por 121 buses que circulan por 12 líneas. En doce meses, el sistema realizó 308.484 expediciones y recorrió 4.522.905 kilómetros, el equivalente a más de 112 vueltas a la Tierra. En ese período se registraron 5.616.941 transacciones y se movilizó a 6.852.668 pasajeros.
Los indicadores operacionales también reflejan un servicio más estable. La frecuencia alcanzó un valor de 0,83, que se traduce en mayor disponibilidad de buses para las y los usuarios. La regularidad llegó a 0,68, lo que apunta a recorridos más confiables, y la puntualidad a 0,65, con más viajes dentro del horario planificado. La velocidad media fue de 16,1 km/h, cifra que refleja las condiciones de operación del sistema en la ciudad.
El impacto ambiental es otro de los aportes del primer año. Según la empresa, los buses eléctricos permiten reducir entre 1.126 y 1.273 toneladas de CO₂ al año, un aporte relevante para construir una ciudad más limpia y verde. Además, al no emitir ruido, su contribución a la contaminación acústica de la ciudad es cero.
Detrás de estas cifras hay un equipo de alrededor de 255 trabajadoras y trabajadores, de los cuales 60 son mujeres, que desempeñan distintas funciones: 42 son conductoras, siete trabajan en labores administrativas, tres son prevencionistas y cinco forman parte del personal de aseo de buses. Además, hay una jefa de operaciones, una jefa de terminal y una despachadora. La equidad de género en la conducción fue un compromiso del contrato de operación del servicio. Año a año, más mujeres se suman al volante del transporte público de la ciudad.
El gerente de Nueva Copiapó, Francisco Meza, destacó el valor humano que hay detrás de este primer año. «Cumplir un año nos llena de orgullo, pero sobre todo de gratitud. Detrás de cada kilómetro recorrido hay personas: conductoras y conductores, equipos de terminal, vecinas y vecinos que confiaron en este proyecto desde el primer día. Cuando vemos a un estudiante llegar a tiempo a clases, a una familia llegar más rápido a su destino o a una mujer al volante de uno de nuestros buses, recordamos por qué hacemos esto. Seguiremos trabajando para que Copiapó tenga un transporte cada vez mejor», afirmó.
Durante este año, la empresa no solo recorrió la ciudad con sus buses. También llevó adelante acciones de responsabilidad social en juntas de vecinos, colegios y jardines infantiles de Copiapó, con el objetivo de estar presente en los barrios y las comunidades a las que presta servicio.
Algunas de las personas que hoy valoran el servicio participaron desde el inicio en la elaboración del proyecto, como las dirigentas vecinales. Una de ellas es Verónica Daneris, presidenta de la Junta de Vecinos Monseñor Fernando de Aristía de Paipote, quien relató cómo el servicio ha cambiado la vida del sector. «Antes nos costaba mucho salir, sobre todo a nuestros adultos mayores y estudiantes. Ahora, con los buses eléctricos, tenemos una locomoción segura, limpia y puntual. Nos ha acercado al centro, al consultorio, a nuestros trabajos. Nos sentimos más conectados y considerados gracias a la gestión de traer esta flota de buses eléctricos. Estamos muy agradecidos y esperamos que este servicio siga por muchos años más», sostuvo.
Desde el sector de El Palomar, Irene Garcés, presidenta del Comité de Seguridad Salitrera Unida, destacó el apoyo económico que significa el servicio. «Ha sido un gran apoyo, especialmente en lo económico, ya que ofrece un transporte accesible y al alcance de nuestros vecinos y vecinas. Cada día, estos buses facilitan el traslado de estudiantes, trabajadores, adultos mayores y de toda la comunidad, de una manera más cómoda, segura y económica. Más que un medio de transporte, se ha convertido en una ayuda concreta para muchas familias, en una muestra de que, cuando se piensa en las personas, se pueden lograr grandes avances». Garcés agregó que espera que el proyecto «continúe creciendo, beneficiando cada vez a más personas y se expanda a más lugares».
La mirada de las y los jóvenes también es positiva. Gabriela Castro, estudiante e integrante del Consejo Superior de la Universidad de Atacama, destacó el cambio en los tiempos y en la seguridad. «Hay una gran diferencia con las micros anteriores, no solo en infraestructura, sino también en tiempo y en la agilidad para tomarlas. Antes teníamos que esperar, sobre todo en el área norte o cerca de la pasarela, sin saber cuándo iban a pasar, y ahora podemos estar dentro de la universidad y saber con exactitud en cuánto tiempo va a pasar. Eso ha sido uno de los mayores avances, tanto en tiempo como en seguridad. Y para qué hablar de la reducción del precio del pasaje, que también es un alivio al bolsillo de todas y todos los estudiantes. Mi valoración del servicio es de 10 de 10», afirmó. Además, hizo un llamado al cuidado de los buses: «Que se vean como un aporte a nuestro vivir en Copiapó, que siempre podamos estar cuidándolos y verlos como un bien para nosotros».
Por su parte, José Olmos, usuario diario de los buses eléctricos, destacó su función y el ahorro monetario durante este año, “la llegada de los buses eléctricos me permitió reducir el gasto que mes a mes tengo para trasladarme a mi trabajo. Además, el uso de la aplicación me permite planificar de mejor manera mis viajes, utilizando de mejor manera mi tiempo antes de salir de mi casa”.
Por otro lado y mirando hacia un futuro, Nueva Copiapó evalúa junto a las autoridades la posibilidad de ampliar la cobertura hacia comunas cercanas, lo que implicaría incorporar nuevos buses y aprovechar la infraestructura actual.
Con este primer año, Nueva Copiapó consolida un servicio que une más personas, cuida el entorno y abre oportunidades para la ciudad. Además, reafirma su compromiso de seguir avanzando junto a la comunidad.
