
El director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), Roberto Rondanelli, advirtió sobre el complejo escenario meteorológico que enfrenta Chile, especialmente desde la zona central hacia el norte, debido a la combinación del fenómeno de El Niño y los efectos del cambio climático.
En una entrevista con el diario El País, el especialista aseguró que gran parte del territorio nacional se encuentra «encima de un polvorín», debido a las condiciones atmosféricas y oceánicas que favorecen la aparición de fenómenos meteorológicos extremos.
El académico de la Universidad de Chile analizó los episodios registrados entre el 8 y el 13 de octubre en Santiago, período marcado por un aluvión en Las Condes, una intensa tormenta que afectó principalmente a Providencia y Ñuñoa, y un fenómeno de viento extremo en Estación Central, inicialmente reportado como tornado y posteriormente clasificado como gustnado.
El Niño y cambio climático agravan las condiciones
Rondanelli explicó que estos acontecimientos responden a la interacción de dos factores: el calentamiento del océano Pacífico asociado a El Niño y el aumento de las temperaturas globales provocado por el cambio climático.
«Sin El Niño no habríamos tenido estos fenómenos y, sin el cambio climático, tampoco se habrían producido con la intensidad que estamos viviendo», sostuvo el investigador.
Sin embargo, aclaró que todavía no es posible determinar con exactitud cuánto contribuye cada fenómeno a los eventos registrados.
Uno de los antecedentes más relevantes corresponde a las precipitaciones acumuladas en Santiago durante los primeros trece días de octubre, que superaron los registros de cualquier mes completo de octubre desde 1866, cuando comenzaron las mediciones meteorológicas en la capital.
De acuerdo con el especialista, se trata del octubre más lluvioso en al menos 160 años.
Temperatura del océano aumenta preocupación
El investigador también destacó el calentamiento excepcional de las aguas del Pacífico frente a las costas sudamericanas.
En el norte de Chile, la temperatura superficial del mar ha alcanzado los 18 grados, cuando lo habitual para esta época es aproximadamente 15 grados.
Esta diferencia de tres grados favorece una mayor evaporación y aumenta la cantidad de humedad disponible en la atmósfera, creando condiciones que pueden intensificar las precipitaciones.
Rondanelli advirtió que la temperatura oceánica podría continuar aumentando con la llegada del verano, incrementando el potencial de nuevos episodios meteorológicos severos.
Llamado a reforzar la investigación y prevención
El científico describió el actual escenario como una «tensa calma», debido a que los sistemas frontales que atraviesen la zona central podrían captar mayor humedad desde el océano y transportarla hacia sectores cordilleranos.
También recordó que desde 2019 se han registrado 79 trombas marinas y tornados en Chile, aunque precisó que no existen antecedentes suficientes para establecer si estos fenómenos eran menos frecuentes en décadas anteriores.
Ante este panorama, Rondanelli llamó a fortalecer la investigación científica y acelerar la adaptación del país frente a los cambios del clima.
Según los antecedentes citados por el especialista, Chile cuenta con aproximadamente 38 investigadores activos en meteorología y climatología, de los cuales cerca de veinte mantienen cargos permanentes.
El experto enfatizó que el desafío consiste en mejorar la capacidad de anticipación y respuesta ante fenómenos extremos que podrían representar riesgos crecientes para distintas zonas del territorio nacional.
