
En medio de la exigencia de sus entrenamientos y los últimos ajustes para la carrera, un grupo de pilotos del Rally Desafío del Desierto decidieron abrir un paréntesis en su agenda. Se trasladaron hasta un centro de la niñez de Copiapó para compartir con los niños y niñas de la ciudad.
El encuentro se transformó en una fiesta sobre ruedas. Las magníficas y mágicas motos de competencia fueron las protagonistas, y los pequeños pudieron subirse, tocarlas y sentirse por un momento como verdaderos pilotos. La emoción fue total cuando se probaron los cascos oficiales de los corredores, soñando con la velocidad y la aventura con motores encendidos
El personal docente, auxiliares y administrativos del centro también se sumaron a la jornada. Compartieron con los pilotos que en los próximos días van a correr en el desierto, conocieron sus historias y vivieron de cerca el espíritu deportivo que mueve esta competencia.
Entre los asistentes destacó la presencia del actual campeón vigente Gabriel Balut, copiapino y atacameño de corazón, quien anhela ser en su tierra una inspiración a las nuevas generaciones. También acompañó la actividad la Seremi Jessica Gómez Poblete del Servicio Protección de la niñez, sumándose en la organización y convocatoria que va más allá del deporte y apunta a darles cariño, atención, educación y alegría a las niñas y niños de los cinco centros de atención de Copiapó.
Más que una visita, fue un recordatorio de que el verdadero desafío está también en dejar huella. Los pilotos demostraron que bajar el ritmo unos minutos para entregar alegría, vale más que cualquier entrenamiento.
