
Venezuela enfrenta horas decisivas en las labores de rescate tras los terremotos que afectaron al país hace casi una semana. Equipos de emergencia nacionales e internacionales continúan trabajando contrarreloj para encontrar sobrevivientes entre los escombros, mientras el número de fallecidos asciende a 1.943 y más de 10.500 personas permanecen heridas.
Uno de los rescates más esperanzadores de las últimas horas fue el de un niño de tres años que logró ser encontrado con vida tras permanecer casi seis días atrapado en el estado La Guaira, la zona más golpeada por los sismos.
En la misma región, brigadas de rescate mantienen un intenso operativo para liberar a Hernán Gil, un vigilante que permanece con vida bajo los restos de un edificio en Catia La Mar. El hombre ha recibido hidratación desde que fue localizado, aunque las tareas se han visto dificultadas por el lugar donde quedó atrapado, en la garita del subterráneo del inmueble.
A medida que avanzan los días, los rescatistas han reforzado los llamados al silencio en las áreas de búsqueda para facilitar la detección de cualquier señal de vida. Especialistas reconocen que las posibilidades de hallar sobrevivientes disminuyen con el paso del tiempo, aunque insisten en que los operativos continuarán mientras existan opciones de rescate.
Las autoridades venezolanas informaron que 6.461 personas han sido rescatadas desde el inicio de la emergencia y que, durante las primeras horas posteriores a los terremotos, entre 13.400 y 13.500 habitantes lograron evacuar por sus propios medios o con ayuda de familiares.
La crisis también mantiene bajo fuerte presión al sistema de salud. Los hospitales públicos continúan atendiendo a miles de lesionados, muchos de ellos con heridas de extrema gravedad que han requerido amputaciones, mientras médicos y personal sanitario cumplen extensas jornadas de trabajo para responder a la emergencia.
El impacto de la tragedia también se refleja en cementerios y crematorios, que operan con alta demanda debido al aumento de víctimas fatales. Paralelamente, miles de personas permanecen sin vivienda y continúan alojándose en refugios temporales o a la intemperie.
Frente a este escenario, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas proyecta asistir a cerca de 500 mil personas afectadas. Hasta ahora, la organización ha distribuido ayuda alimentaria de emergencia a unas 1.200 personas y lanzó un llamado para reunir 50 millones de dólares destinados a las primeras etapas de la respuesta humanitaria.
Mientras continúan las labores de rescate y asistencia, las clases permanecen suspendidas en gran parte del país, en tanto las actividades laborales se reanudan de forma gradual en las zonas menos afectadas.
