
Australia confirmó durante el fin de semana su primer caso de gripe aviar H5N1, marcando un hito sanitario a nivel mundial, ya que Oceanía era hasta ahora el único continente que permanecía libre de esta enfermedad.
El caso fue detectado en una skúa parda, un ave migratoria hallada en una playa remota del Parque Nacional Cape Le Grand, en el sur del país. Según informaron las autoridades australianas, el ejemplar fue aislado tras ser encontrado el domingo y murió durante la misma jornada.
La ministra de Agricultura de Australia, Julie Collins, reconoció que la llegada del virus era una posibilidad que se venía monitoreando desde hace años. “Todos sabíamos que no podíamos estar libres de la gripe aviar para siempre”, señaló la autoridad al referirse al hallazgo.
Las investigaciones continúan para determinar si el virus ya se encuentra presente en otras poblaciones animales del país. De hecho, este lunes se confirmó un segundo caso positivo en un petrel gigante del norte encontrado en la misma zona, cerca de la ciudad costera de Esperance.
Pese a ello, las autoridades sanitarias indicaron que, por ahora, no existen evidencias de contagios masivos ni de una propagación generalizada del virus en Australia.
La gripe aviar afecta principalmente a las aves, aunque también puede transmitirse a otros animales, incluidos mamíferos marinos y ganado. Su variante más conocida, la H5N1, surgió en China a fines de la década de 1990 y ha protagonizado una expansión global especialmente intensa desde 2021.
El virus llegó a América Latina a fines de 2022 y posteriormente se detectó incluso en la Antártica, favorecido por las rutas migratorias de diversas especies de aves.
Aunque los contagios en seres humanos son extremadamente poco frecuentes, las autoridades sanitarias internacionales mantienen una vigilancia permanente debido al impacto que la enfermedad puede generar en la fauna silvestre, la producción animal y los ecosistemas.
