
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió la posibilidad de vender aviones de combate F-35 a Turquía y aseguró que ninguna autoridad extranjera puede influir en las decisiones de Washington sobre la transferencia de armamento.
Las declaraciones fueron realizadas a bordo del Air Force One, luego de ser consultado por las críticas del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien ha manifestado su rechazo a una eventual entrega de estos cazas al gobierno de Recep Tayyip Erdogan.
Trump reconoció que Turquía «no es un gran seguidor de Israel ni de Bibi», utilizando el conocido apodo de Netanyahu, aunque destacó que Ankara sigue siendo «un gran aliado» de Estados Unidos. «Es amigo mío y nadie me dice qué debemos venderle», afirmó el mandatario en referencia al presidente turco.
El tema cobró fuerza tras la cumbre de la OTAN realizada a comienzos de julio, cuando Trump planteó la posibilidad de reactivar la venta de los F-35 a Turquía y revisar el veto impuesto luego de que Ankara adquiriera el sistema de defensa antimisiles ruso S-400.
Las declaraciones provocaron la inmediata reacción de Netanyahu, quien advirtió que suministrar este tipo de aeronaves a Turquía podría alterar el equilibrio militar en Medio Oriente y afectar la superioridad aérea de Israel. El líder israelí sostuvo que entregar F-35 o sus motores a un gobierno que, según afirmó, mantiene posturas hostiles hacia Estados Unidos e Israel representaría un riesgo para la estabilidad regional.
Netanyahu tiene previsto reunirse este martes con Trump en la Casa Blanca, en el marco de su visita a Estados Unidos. Entre los principales temas que abordarán figuran la situación en Irán y los esfuerzos impulsados por Washington para alcanzar un nuevo acuerdo con Teherán, un asunto en el que ambos líderes han reconocido mantener diferencias de criterio.
