
A cinco días del devastador terremoto que afectó el norte de Venezuela, la emergencia sanitaria continúa intensificándose. Mientras los principales hospitales de Caracas siguen operando con apoyo del sector privado, las zonas más cercanas al epicentro dependen principalmente de clínicas móviles y de la llegada de insumos médicos para atender a los miles de afectados.
La coordinadora de Médicos Sin Fronteras (MSF), Halima Hussein, señaló que la principal urgencia es garantizar el abastecimiento de medicamentos y equipamiento para los centros asistenciales. Indicó que la organización ya ha entregado apoyo a ocho hospitales, seis de ellos en la Gran Caracas y otros dos ubicados entre Catia La Mar y La Guaira.
La profesional advirtió además que existe una especial preocupación por la atención de mujeres embarazadas, muchas de las cuales quedaron sin acceso a servicios médicos tras el desastre. Agregó que se han conocido casos de partos ocurridos bajo los escombros, mientras persiste la incertidumbre sobre el estado de algunas de esas personas, por lo que el apoyo en salud sexual y reproductiva resulta prioritario.
A medida que avanzan los días, también aumentan los riesgos de nuevos problemas sanitarios. La falta de agua potable y de servicios básicos eleva la posibilidad de brotes de enfermedades, mientras que el polvo generado por los derrumbes y los olores derivados de la descomposición están provocando un incremento de afecciones respiratorias entre la población.
Otro de los aspectos que preocupa a los equipos humanitarios es el impacto psicológico de la tragedia. Desde Médicos Sin Fronteras advirtieron que numerosas personas, especialmente niños y adultos mayores, presentan cuadros de estrés traumático y requieren atención especializada, además de apoyo emocional inmediato para enfrentar las consecuencias del desastre.
El último balance oficial cifra en 1.719 las personas fallecidas y en 5.034 los heridos. A ello se suman 15.866 familias damnificadas, mientras que la Organización Internacional para las Migraciones estima que hasta 6,76 millones de personas podrían haberse visto afectadas por los terremotos.
