
La llegada de la primavera suele estar asociada a jornadas con más luz y a cambios en el clima que pueden favorecer una mayor vida social o actividad física. Para algunas personas, estas condiciones también pueden contribuir a una mayor sensación de bienestar.
Sin embargo, esa experiencia no es igual para todos. Hay quienes atraviesan trastornos del ánimo de carácter estacional y enfrentan, además, la expectativa social de que esta época debiera venir acompañada de más energía o alegría.
Romina León, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que ese contraste puede hacer más difícil el momento que vive alguien que se siente desanimado, triste o frustrado. “Esa no es una experiencia universal y uniforme para todo el mundo”, advierte.
¿Qué señales conviene observar?
La experta plantea que el foco debe estar en respetar la vivencia de cada persona y prestar atención a conductas como el retraimiento o el aislamiento. Frente a estas señales, propone conversar qué está ocurriendo y acompañar.
“Quizás valga la pena acercarse, explorar y acompañarlos y eventualmente, ante la información concreta de sentirse mal, incentivarles a la consulta con profesionales de la salud mental para que puedan recibir el apoyo y el tratamiento adecuado”, señala.
La académica de la Uandes también invita a poner atención al período que comienza durante este mes: “Un dato significativo e importante es que a partir de septiembre en nuestro país los suicidios aumentan hasta más o menos el mes de enero, justamente durante toda la época estival de primavera y verano”.
Frente a este escenario, León refuerza el llamado a observar posibles señales de malestar: “Vale la pena estar atentos a uno mismo o a las personas en su entorno cuando estén presentando señales de no estar pasándolo bien”, concluye.
