OPINIÓN

Pandemias, vacaciones y volver al trabajo ( Sara Arenas, psicóloga. Directora de Formación e Identidad, Santo Tomás, Sede Copiapó.) 

                                                                                          

Sabemos que tener vacaciones en un contexto de pandemia se transformó en un nuevo desafío nunca visto para muchas familias de nuestra región. Esta situación se hace más compleja cuando consideramos la desigualdad en el acceso a productos para el ocio. A pesar de eso las personas se las arreglaron para hacer de su casa, sus entornos y la región el lugar donde pudieron descansar.

Sin duda, el no contar con una rutina laboral durante un tiempo producto del feriado legal nos permite descansar o solo bajar el ritmo, pero llega el momento de volver a retomar esos espacios laborales. Primero es inevitable la acumulación de tareas pendientes, responder correos, mirar comunicados, evaluar o planificar el año que está recién comenzando. Por otra parte, retomar el ritmo de sueños y vigilia, la dieta, etc. son desafíos que a veces no sabemos cómo abordar. Se entiende que todas esas prácticas asociadas al ocio deben dejarse para volver aquellas asociadas al trabajo.

Cuando volvemos al trabajo, es común sentirse algo desorientado, ya que no sabemos por dónde partir, y tampoco todo mundo está llegando de vacaciones por lo tanto tampoco sabemos a quién preguntar. La primera recomendación es la de gestionar el tiempo, separando las tareas urgentes de aquellas no urgentes, y las tareas importantes de aquellas no importantes. Se sorprenderán al ver que no todas las tareas son iguales y pesan lo mismo a nivel tensional. Cuando tengas definida la tarea urgente, debemos partir por aquellas que son las más fáciles y requieren menos tiempo de realizar. Parece raro lo que estoy indicando, pero muchas veces las tareas más fáciles las vamos dejando para después y finalmente nos complican mucho porque se acumulan. Dentro de las tareas urgentes las más fáciles que requieren menos concentración y eso no da tiempo para después involucrarse en aquellas que requieren mayor involucramiento psíquico y emocional. Entonces no olvidar primero hacer las tareas urgentes y luego las importantes, partir haciendo las tareas más pequeñas y fáciles, para después de despejarte de esas preocupaciones, empezar las otras tareas.

También es fundamental en esta vuelta a las jornadas darnos tiempo para adecuar nuestro ciclo de sueño y vigilia, es bueno volver de a poco, incluso una semana antes, a los horarios que exige el ritmo laboral, definir máximos para acostarse y levantarse.  Si no se hace la transición es probable tener algunas alteraciones en el sueño, pero se va a ir normalizando en la medida que transcurren las semanas, pero una mala transición afecta nuestro desempeño, ánimo y motivación.

Como es habitual, no está de más recordar la importancia de una buena alimentación, consumo de agua, frutas, verduras, etc. Ya que el tipo de alimentación impactan en nuestro bienestar, más aún cuando como cultura tenemos incorporadas distintas prácticas alimentarias para el periodo de estival. No olvidar para quienes vuelven a las labores remuneradas y en especial para aquellas personas que sus casas son el espacio de trabajo y de vacaciones, que es fundamental contar con redes de apoyo con los que podamos hablar sobre cómo estamos y cómo nos sentimos.

Por último, el ocio no es una práctica que podemos disfrutar solo en vacaciones, este debe estar incorporado en nuestras rutinas, como tiempos de descanso y disfrute, y no considerarlo como algo definido a ciertas acciones estereotipadas de lo que significa descansar, por lo tanto, la invitación está abierta a que en las tareas importantes y a veces incluso urgente debe estar el ocio.

 

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