
Un masivo ataque con misiles balísticos lanzado por Rusia contra Kiev y otras zonas de Ucrania dejó al menos 14 personas fallecidas, en la antesala de la cumbre anual de la OTAN que comenzará este martes en Ankara, intensificando la presión sobre los aliados occidentales para reforzar la defensa aérea ucraniana.
Según las autoridades ucranianas, las fuerzas de defensa no lograron interceptar ninguno de los 29 misiles balísticos utilizados en el bombardeo, entre ellos proyectiles Iskander-M y misiles Zircón y Óniks. El Ministerio de Defensa ruso señaló que los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones de la industria de defensa, infraestructura energética y aeródromos militares.
El presidente Volodímir Zelenski atribuyó la incapacidad para detener los misiles a la falta de interceptores PAC-3, utilizados por los sistemas antiaéreos Patriot, e instó a Estados Unidos y a los países europeos a adoptar decisiones concretas durante la cumbre de la OTAN para fortalecer la protección del espacio aéreo ucraniano.
El mandatario sostuvo que mientras los aliados mantengan almacenadas estas municiones, Rusia continuará atacando ciudades ucranianas con misiles balísticos, poniendo en riesgo a la población civil.
En la misma línea, el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, afirmó que existen miles de misiles PAC-3 en depósitos de países aliados y pidió que sean enviados a Ucrania, argumentando que es el único país que enfrenta ataques balísticos de forma recurrente.
Sibiga también denunció que entre las víctimas fatales del ataque se encuentran un niño y sus padres, cuyos cuerpos fueron recuperados desde los escombros, reiterando el llamado a reforzar con urgencia la defensa aérea del país frente a la ofensiva rusa.
