
Las autoridades de Estados Unidos anunciaron el decomiso de 2,2 millones de litros de biodiésel que tenían como destino Cuba, en un operativo que provocó una nueva controversia entre Washington y La Habana, mientras la isla enfrenta una profunda crisis energética.
El procedimiento fue informado este miércoles por agencias del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense, que confirmaron la confiscación de 90 cargamentos valorados en aproximadamente 2,8 millones de dólares.
De acuerdo con los antecedentes oficiales, 71 envíos fueron retenidos en Puerto Everglades, en Florida, mientras que otros 19 se encontraban en el puerto de Houston, Texas.
Los documentos comerciales identificaban como destinataria a Enetec, empresa cubana dedicada a la comercialización mayorista de combustibles y lubricantes, sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el pasado 11 de julio.
José R. Figueroa, agente especial de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional en Miami, señaló que el caso está siendo investigado por un posible intento de eludir las sanciones estadounidenses.
El funcionario explicó que las primeras retenciones comenzaron en septiembre y que el procedimiento contó con la participación de organismos de Aduanas y del Departamento de Comercio. Sin embargo, no se informó sobre la identidad de los exportadores ni el origen del combustible.
La medida fue rechazada por el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, quien acusó al Gobierno estadounidense de presionar a países y compañías que mantienen operaciones de suministro energético con la isla.
El representante diplomático sostuvo que Cuba tiene derecho a importar combustibles mediante entidades públicas y privadas, de acuerdo con su legislación y las normas internacionales.
También cuestionó las acciones destinadas a impedir el abastecimiento energético y denunció lo que considera una política de presión económica contra la población cubana.
Aunque el vicecanciller hizo referencia a eventuales interceptaciones de embarcaciones en aguas internacionales, los cargamentos incluidos en este procedimiento fueron retenidos en instalaciones portuarias estadounidenses.
Desde Washington, Figueroa aseguró que las autoridades no buscan obstaculizar el comercio legítimo ni la entrega de ayuda humanitaria, sino investigar posibles infracciones a las sanciones vigentes.
El decomiso se produce en un escenario especialmente complejo para Cuba, donde la falta de combustible, los problemas de generación eléctrica y las averías en centrales energéticas han provocado apagones diarios.
La situación se suma a las dificultades de abastecimiento de alimentos, medicamentos y otros productos esenciales, en medio de nuevas restricciones económicas y petroleras impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.
