Geólogo advierte riesgo de aluviones en ocho quebradas de Santiago

El director de la Escuela de Geología de la Universidad Mayor, Cristián Salazar, advirtió que ocho quebradas principales de la precordillera de Santiago presentan condiciones que podrían generar aluviones, por lo que llamó a revisar las obras de mitigación existentes tras la emergencia registrada este jueves en San Carlos de Apoquindo, comuna de Las Condes.

En conversación con el medio, Radio Cooperativa, el especialista explicó que este riesgo se mantiene presente en el sector oriental de la capital y que la activación de las quebradas depende principalmente de las condiciones meteorológicas, especialmente cuando se producen precipitaciones intensas en períodos breves y una isoterma elevada.

«Son ocho las quebradas críticas», señaló el académico, precisando que se encuentran distribuidas entre los ríos Mapocho y Maipo. Agregó que también existen cauces menores que pueden activarse cuando se presentan condiciones favorables para este tipo de fenómenos.

Entre los sectores mencionados figuran San Carlos de Apoquindo, Aguas de Ramón, Lo Cañas y la quebrada de Macul, donde en 1993 se produjo uno de los aluviones más recordados de la capital.

Salazar explicó que estos fenómenos pueden repetirse y que resulta fundamental contar con medidas destinadas a reducir sus consecuencias sobre las viviendas, calles y espacios urbanos cercanos a la precordillera.

«Este tipo de fenómenos se pueden dar, se pueden repetir, y se necesitan estas medidas de mitigación para evitar que ocurran los daños como lo ocurrido en el día de ayer», sostuvo.

Llamado a revisar las obras de protección

El geólogo planteó la necesidad de evaluar las condiciones de la infraestructura existente y determinar qué nuevas obras podrían contribuir a disminuir los efectos de futuras remociones en masa.

Como ejemplo, mencionó las piscinas decantadoras construidas en la quebrada de Macul después del aluvión de 1993, estructuras destinadas a retener parte del material que es transportado por las corrientes de agua.

«Aquí la recomendación para la autoridad es hacer una revisión de qué es lo que se tiene y qué medidas de mitigación se pueden tomar», afirmó.

El académico también destacó la importancia de la vegetación como una barrera natural que contribuye a disminuir la cantidad de material que puede desprenderse y desplazarse por las laderas.

En ese sentido, explicó que las cubiertas vegetales y la forestación permiten amortiguar el movimiento de barro, rocas y sedimentos, reduciendo el impacto potencial de estos fenómenos.

Qué ocurrió en San Carlos de Apoquindo

Respecto del aluvión registrado el jueves, Salazar señaló que sobre avenida General Blanche existe una pequeña cuenca donde confluyen aproximadamente siete u ocho quebradas menores que desembocan en un cauce de mayor tamaño.

Las intensas precipitaciones concentradas en un período reducido provocaron la movilización de material superficial, que descendió por la pendiente y terminó afectando sectores urbanos de Las Condes.

«Es una activación de quebrada y es un aluvión en sí», explicó el especialista, precisando que estos fenómenos están compuestos por una mezcla de agua, barro, sedimentos y fragmentos de roca.

Finalmente, el director de Geología de la Universidad Mayor sostuvo que la prevención debe incorporarse a la planificación territorial, considerando los riesgos naturales existentes antes de extender las zonas urbanas hacia sectores expuestos a remociones en masa.

 

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