
El intenso tren de sistemas frontales que afecta al país ya comenzó a dejar sus primeras consecuencias en la zona centro-sur, mientras las autoridades mantienen la máxima alerta ante el avance del fenómeno hacia la zona central y el norte chico, donde se pronostican precipitaciones de carácter excepcional durante los próximos días.
La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) mantiene vigente una alarma meteorológica por lluvias intensas entre la madrugada del viernes 17 y la noche del domingo 19 de julio, advirtiendo que las precipitaciones podrían provocar saturación de los suelos y aumentar el riesgo de remociones en masa e inundaciones.
De acuerdo con los pronósticos, el sistema frontal afectará a 10 de las 16 regiones del país, con acumulados que podrían alcanzar hasta 150 milímetros en la Región Metropolitana y superar los 180 milímetros en sectores de la Región de Coquimbo.
Mientras el fenómeno avanza hacia el norte, las primeras emergencias ya se registran en el sur del país. En la Región del Biobío, el temporal provocó la destrucción de la techumbre provisoria de la escuela de Punta de Parra y la caída de un árbol sobre un adolescente de 14 años en la comuna de Lota, quien fue trasladado al Hospital Regional de Concepción.
Según el balance de Senapred, también se reportaron cerca de 70 viviendas con daños menores por anegamientos en Talcahuano y otras 18 viviendas bajo evaluación en Tomé, comuna donde además se activó de manera preventiva una alerta SAE para resguardar a vecinos del sector de la ribera del río Pichilo.
En la Región del Maule, específicamente en Constitución, el retiro de embarcaciones se vio afectado por las fuertes ráfagas de viento, provocando el volcamiento de una grúa y dejando a varios pescadores lesionados tras caer sobre roqueríos.
Las lluvias también generaron complicaciones en La Araucanía, donde familias de las comunas de Angol y Toltén resultaron damnificadas por el ingreso de agua a sus viviendas. A ello se suman interrupciones del suministro eléctrico que afectan a sectores de Pucón, Villarrica, Curarrehue y Reigolil.
Ante el desplazamiento del sistema frontal hacia la zona central, las autoridades intensificaron las medidas preventivas en la Región Metropolitana. Entre ellas se encuentra la evacuación voluntaria de campamentos ubicados junto a cauces de ríos en comunas como Talagante, Puente Alto, Lampa, Colina e Isla de Maipo, debido al eventual aumento de los caudales.
Asimismo, el Gobierno ordenó el acuartelamiento preventivo de las Fuerzas Armadas para colaborar en eventuales emergencias y apoyar el despeje de rutas en los 175 puntos críticos identificados en la capital.
El meteorólogo de la Dirección Meteorológica de Chile, Elio Bruford, explicó que la alarma responde al riesgo de precipitaciones persistentes sobre suelos ya saturados. «La Dirección Meteorológica de Chile emitió una alarma meteorológica desde la madrugada del viernes 17 hasta la noche del domingo 19 por precipitaciones intensas que podrían generar una importante saturación del suelo. Además, las alertas por lluvias y viento podrían variar en la medida que evolucione el sistema frontal», indicó.
Como parte de las medidas preventivas, el Ministerio de Educación suspendió las clases para este viernes en todos los establecimientos ubicados entre las regiones de Coquimbo y el Maule, mientras que las autoridades reiteraron el llamado a evitar desplazamientos innecesarios y actividades recreativas durante el desarrollo del evento meteorológico.
En materia de infraestructura, el biministro de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, informó que el principal foco de monitoreo corresponde a los cursos fluviales y que el Ministerio de Obras Públicas mantiene desplegados más de 3.000 funcionarios y cerca de 1.300 maquinarias para enfrentar posibles emergencias en las regiones afectadas.
La autoridad agregó que otro de los riesgos asociados al sistema frontal corresponde a eventuales interrupciones del suministro eléctrico, lo que podría afectar posteriormente los servicios de telefonía e internet, debido a la autonomía limitada de las redes de telecomunicaciones cuando se producen cortes prolongados de energía.
