
Un amplio ataque con drones atribuido a Ucrania logró alcanzar un complejo de refinerías en el sureste de Moscú durante la noche, provocando incendios y dejando al menos 16 personas heridas, según informaron las autoridades rusas.
El alcalde de la capital, Serguéi Sobianin, señaló que las defensas antiaéreas continuaron operando para repeler la ofensiva, aunque varios aparatos lograron atravesar los sistemas de protección e impactar una refinería de petróleo ubicada en la zona industrial de Kapotnia.
Además, indicó que fragmentos de un dron interceptado cayeron sobre un centro comercial cercano al complejo industrial afectado. El sector ya había sido objeto de un ataque días antes, cuando un dron provocó un incendio tras una ofensiva que incluyó decenas de aeronaves no tripuladas.
Las autoridades rusas estimaron que más de 190 drones dirigidos hacia Moscú fueron derribados durante la noche, en lo que medios estatales calificaron como el mayor ataque contra la capital en los últimos dos años.
Desde Ucrania, en tanto, autoridades vinculadas al Consejo para la Seguridad Nacional aseguraron que las operaciones continúan y sostuvieron que la presión militar sobre territorio ruso responde a la continuidad de la guerra impulsada por Moscú.
El ataque representa una nueva escalada en el conflicto entre ambos países y vuelve a situar infraestructuras energéticas estratégicas entre los principales objetivos de las operaciones militares.
