
La tensión entre la UEFA y la FIFA sumó un nuevo capítulo luego de que la confederación europea iniciara gestiones para buscar la salida de Gianni Infantino como presidente del organismo que rige el fútbol mundial.
Según informó la prensa británica, la UEFA ya comenzó a mover sus fichas para forzar la renuncia del dirigente suizo o, en caso contrario, promover una moción de censura que contaría con el respaldo de las 55 asociaciones nacionales que integran la entidad europea.
El conflicto se intensificó tras el fracaso del proyecto FIFA Forward Enterprise, iniciativa impulsada por Infantino para comercializar el Mundial mediante inversores privados. La propuesta provocó un fuerte quiebre con la UEFA, que este sábado cuestionó públicamente la gestión del presidente de la FIFA.
De acuerdo con fuentes citadas por The Telegraph, al interior de la organización europea existe una postura cada vez más firme frente al liderazgo de Infantino, al punto de evaluar medidas concretas para poner fin a su mandato.
Entre los antecedentes que alimentan el distanciamiento también figuran antiguos planes atribuidos al dirigente suizo durante su paso por la UEFA, relacionados con la eventual creación de una estructura paralela a la FIFA, documentos que, según las mismas fuentes, aún permanecen en poder de algunos exintegrantes del organismo.
La UEFA, encabezada por Aleksander Čeferin, busca evitar una nueva etapa de conflictos institucionales y pretende impulsar una figura capaz de generar consenso dentro del fútbol mundial. En ese escenario, uno de los nombres que aparece con fuerza es el del canadiense Victor Montagliani, actual presidente de la Concacaf, quien sería bien evaluado por varios dirigentes europeos debido a su capacidad de liderazgo.
No obstante, uno de los principales desafíos para la UEFA será convencer a las federaciones de menor tamaño, muchas de las cuales han respaldado a Infantino en los últimos años gracias al aumento de recursos económicos distribuidos por la FIFA tras el más reciente Mundial.
La crisis se suma a otras diferencias recientes entre ambas organizaciones, entre ellas las críticas del fútbol europeo por el manejo disciplinario durante la última Copa del Mundo, situación que incluso derivó en amenazas de boicot a la final del torneo.
