El avión de EEUU que libra una guerra invisible «electrónica» contra las defensas de Irán

Mientras las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para buscar una salida al conflicto permanecen estancadas, Washington mantiene un importante despliegue militar en Medio Oriente. Además de las operaciones aéreas con cazas y bombarderos, Estados Unidos desarrolla una batalla menos visible, pero fundamental: el control del espectro electromagnético.

En ese escenario, el EA-18G Growler se ha convertido en una de las principales herramientas estadounidenses para enfrentar las capacidades electrónicas iraníes. Su misión es interferir radares, bloquear comunicaciones y dificultar el funcionamiento de los sistemas de defensa aérea antes y durante las operaciones militares.

La guerra que no se ve

Los aviones especializados en guerra electrónica están diseñados para obtener ventaja sobre el adversario mediante el uso y control de las ondas electromagnéticas. Pueden interferir radares, degradar comunicaciones y generar señales capaces de confundir a los sistemas de defensa antiaérea.

También tienen la capacidad de detectar las emisiones provenientes de radares y transmisores enemigos, lo que permite identificar, localizar y clasificar posibles amenazas.

Por esta razón, su función no consiste necesariamente en destruir directamente los objetivos. Su trabajo busca crear las condiciones para que otros aviones puedan aproximarse y atacar con un menor riesgo frente a las defensas enemigas.

La guerra electrónica comprende tres grandes áreas: el ataque electrónico, destinado a perturbar, degradar, destruir o engañar sistemas adversarios; la protección electrónica, que busca evitar que los propios sistemas sean bloqueados o confundidos; y el apoyo electrónico, encargado de detectar y analizar las emisiones presentes en el espectro electromagnético.

Esta capacidad resulta especialmente relevante frente a Irán, que dispone de una red de radares, sistemas de defensa antiaérea, comunicaciones y estructuras de mando que Estados Unidos necesita neutralizar o degradar para facilitar sus operaciones.

El papel del EA-18G Growler

El Boeing EA-18G Growler es una variante especializada en guerra electrónica del F/A-18F Super Hornet. Su desarrollo comenzó en la década de 2000 y entró en servicio con la Armada estadounidense en septiembre de 2009, reemplazando al veterano EA-6B Prowler.

El Growler fue diseñado específicamente para ejecutar misiones de ataque electrónico y apoyar a otras aeronaves durante operaciones contra sistemas de defensa enemigos.

Su principal tarea consiste en interferir radares y señales de comunicación, reduciendo la capacidad del adversario para detectar, identificar y seguir a las fuerzas estadounidenses y aliadas.

Al estar basado en el F/A-18 Super Hornet, mantiene capacidades propias de un avión de combate embarcado y puede operar desde portaaviones. Además, dispone de equipos especializados de interferencia y puede transportar armamento y otros sistemas necesarios para sus misiones.

Boeing destaca que el avión puede realizar diferentes tipos de operaciones, entre ellas interferencias a distancia y misiones de interferencia de escolta, en las que acompaña a otras aeronaves para protegerlas frente a las defensas electrónicas enemigas.

A dos décadas de su primer vuelo, el Growler continúa siendo uno de los principales aviones de ataque electrónico aerotransportado de la Armada de Estados Unidos, mientras sus capacidades tecnológicas siguen evolucionando.

Su presencia en las operaciones estadounidenses en Medio Oriente refleja la importancia creciente de una dimensión de la guerra que ocurre lejos de la vista: una lucha por controlar las señales, radares y comunicaciones que permiten a un ejército detectar, coordinarse y defenderse.

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