
Cada 9 de junio se conmemora en Chile el Día Nacional del Barros Luco, fecha que busca poner en valor uno de los sándwiches más tradicionales y representativos de la gastronomía chilena. Su popularidad ha trascendido generaciones, manteniéndose vigente en fuentes de soda, restaurantes y hogares a lo largo del país.
La preparación, reconocida por su sencillez y sabor, consiste en carne de vacuno a la plancha acompañada de queso fundido, servida en pan frica o marraqueta. Su origen se remonta a comienzos del siglo XX y está asociado al expresidente Ramón Barros Luco, quien acostumbraba solicitar esta combinación en la tradicional Confitería Torres de Santiago, dando origen al nombre con que hoy se conoce esta receta.
Con motivo de esta efeméride, el Área de Gastronomía de Santo Tomás Copiapó realizó una actividad de elaboración y difusión de este clásico de la cocina nacional, permitiendo que estudiantes reforzaran técnicas de cocción, manipulación de alimentos y rescate del patrimonio culinario chileno.
La directora del Área de Gastronomía de Santo Tomás Copiapó, Daniela Moya Argandoña, destacó la importancia de preservar este tipo de preparaciones. “El Barros Luco es mucho más que un sándwich. Representa parte de la historia gastronómica de nuestro país y demuestra cómo una preparación simple puede transformarse en un ícono de la cultura culinaria chilena”, señaló.
La académica agregó que “como institución formadora de futuros profesionales de la gastronomía, es fundamental que nuestros estudiantes conozcan el origen de estas recetas tradicionales, aprendan sus técnicas de elaboración y comprendan el valor patrimonial que tienen dentro de nuestra identidad nacional”.
Durante la actividad, los estudiantes trabajaron en la selección de ingredientes, el sellado correcto de la carne y el manejo de temperaturas para lograr una adecuada fusión del queso, aspectos clave para obtener un producto de calidad. Asimismo, se abordaron antecedentes históricos y culturales relacionados con el surgimiento y evolución de esta preparación.
Desde Santo Tomás Copiapó indicaron que este tipo de iniciativas permiten fortalecer el aprendizaje práctico de los estudiantes, al mismo tiempo que contribuyen a la difusión y valorización de las tradiciones gastronómicas chilenas. En ese contexto, el Barros Luco se posiciona como un símbolo de la cocina nacional que continúa conquistando paladares y manteniendo vivo un importante legado culinario.
