
El martes 22 de septiembre, a las 21:05 horas, el equinoccio marcará el inicio de la primavera en Chile y el resto del hemisferio sur. El fenómeno astronómico dará paso a una estación con jornadas progresivamente más largas, que se extenderá hasta el 21 de diciembre.
Arturo Gómez, exastrofotógrafo del Observatorio Cerro Tololo, explicó que este momento corresponde al cruce del Sol por el ecuador celeste, en su desplazamiento aparente desde el hemisferio norte hacia el sur.
Durante el equinoccio, ambos hemisferios reciben iluminación solar de manera prácticamente equivalente. Además, el Sol sale por el este y se oculta por el oeste, mientras que el día y la noche tienen una duración aproximadamente similar. De esta característica proviene el nombre del fenómeno, asociado a la expresión “noche igual”.
Mientras Chile y los demás países del hemisferio sur reciben la primavera, en el hemisferio norte comienza el otoño. Allí, las horas de luz disminuyen progresivamente a medida que se acerca el invierno.
El cambio de estación también tiene un significado cultural. Gómez destacó que distintas culturas ancestrales han conmemorado estos ciclos mediante ceremonias, bailes y cantos, con tradiciones vinculadas a la observación del Sol y la naturaleza.
Entre los lugares asociados a estas celebraciones figuran las pirámides de México, Machu Picchu, en Perú, y Stonehenge, en Inglaterra, donde se realizan encuentros para observar la salida del Sol durante los cambios de estación.
Tras el equinoccio de septiembre, las horas de luz seguirán aumentando en el hemisferio sur hasta el lunes 21 de diciembre. Ese día ocurrirá el solsticio que marcará el término de la primavera y el comienzo del verano.
