
El brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo continúa agravándose. Las autoridades sanitarias elevaron a 473 el número de fallecidos y a 1.502 los casos confirmados desde que la emergencia fue declarada el pasado 15 de mayo.
De acuerdo con el último balance oficial, la tasa de letalidad alcanza el 31,5%. Además, 628 pacientes permanecen hospitalizados o en aislamiento, mientras que 213 personas han logrado recuperarse de la enfermedad.
Las autoridades también informaron que el rastreo de contactos alcanza un 81,8% de efectividad, con más de 11.360 personas bajo seguimiento. Paralelamente, continúan reforzándose las capacidades de atención médica, laboratorio y respuesta comunitaria, especialmente en la provincia de Ituri, epicentro de la emergencia.
El brote comenzó oficialmente en Ituri, zona fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, pero posteriormente se extendió a las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
La enfermedad también ha cruzado las fronteras. En Uganda se han confirmado 20 contagios, de los cuales 15 corresponden a casos importados desde la República Democrática del Congo, con dos personas fallecidas. En tanto, Francia confirmó su primer caso positivo, correspondiente a un médico que regresó tras participar en una misión en territorio congoleño.
Según la Organización Mundial de la Salud, el brote corresponde a la cepa Bundibugyo, cuya tasa de letalidad varía entre el 30% y el 50%. Actualmente no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico para esta variante, mientras que el organismo mantiene como alto el riesgo de expansión en África subsahariana y bajo a nivel global.
Con estas cifras, esta emergencia sanitaria se convirtió en la tercera peor epidemia de ébola registrada a nivel mundial.
