
Estados Unidos incluyó a Chile entre los más de 40 países que, según un informe de la Casa Blanca, podrían estar siendo utilizados como puntos de transbordo de mercancías provenientes de China, con el objetivo de ocultar su verdadero origen y evitar aranceles al ingresar al mercado estadounidense.
La acusación está contenida en el informe denominado “La Gran Estafa del Transbordo”, documento que sostiene que estas prácticas generan pérdidas de decenas de miles de millones de dólares para Estados Unidos y contribuyen al desplazamiento de cientos de miles de empleos.
El transbordo consiste en enviar productos a través de un tercer país con condiciones comerciales más favorables. En ese territorio, las mercancías pueden ser sometidas a modificaciones parciales, recibir un nuevo etiquetado o documentación distinta antes de ser exportadas hacia Estados Unidos como si fueran originarias de esa nación.
De acuerdo con la Casa Blanca, una parte importante de los productos involucrados tendría origen real en China y atravesaría distintas jurisdicciones antes de llegar al mercado estadounidense.
En el caso de Chile, el país aparece en el tercer nivel de la clasificación elaborada por Washington, denominado “Pequeños objetivos chinos oportunistas”. Esta categoría agrupa a economías con menores volúmenes absolutos de transbordo, pero que contarían con condiciones que podrían hacerlas atractivas para redirigir productos vinculados con China.
Entre los factores mencionados se encuentran el acceso a puertos y fronteras, zonas francas, depósitos aduaneros, capacidad para realizar determinados procesos de ensamblaje, acceso comercial preferente a Estados Unidos y eventuales limitaciones en materia de fiscalización aduanera.
Chile también es incluido dentro de los denominados “corredores latinoamericanos”, junto con Argentina, Brasil, Colombia y Perú. Según el informe, estos países contarían con características que podrían facilitar el redireccionamiento de mercancías mediante rutas del Pacífico y el Atlántico, depósitos aduaneros y procesos de ensamblaje regional.
No obstante, el documento estadounidense no identifica empresas chilenas ni presenta antecedentes sobre operaciones concretas de transbordo realizadas desde Chile.
La propia clasificación señala que su elaboración considera factores como el nivel de intercambio comercial con China, la integración económica entre ambos países y las características de cada economía que podrían hacerla susceptible de ser utilizada para estas prácticas.
La publicación del informe se conoce además dos días después de que el embajador de China en Chile, Niu Qingbao, llamara al país a “resistir y protegerse de cualquier injerencia externa que busque limitar o debilitar” la cooperación económica entre ambas naciones.
Aunque el diplomático no mencionó directamente a Estados Unidos, cuestionó a los países que, según afirmó, recurren a aranceles, sanciones unilaterales y mecanismos de “diplomacia coercitiva”.
