
El Parlamento de Taiwán, controlado por una mayoría opositora, aprobó este jueves una ley que contempla destinar 240.000 millones de dólares taiwaneses, unos 7.560 millones de dólares, durante los próximos seis años para fortalecer las capacidades militares no tripuladas de la isla.
La normativa establece una inversión anual de 40.000 millones de dólares taiwaneses, equivalentes a unos 1.260 millones de dólares, para la adquisición de drones, con prioridad para aquellos fabricados localmente. Los recursos serán incorporados al presupuesto anual del Gobierno central y podrían ampliarse en caso de ser necesario.
La iniciativa fue respaldada por el Kuomintang y el Partido Popular de Taiwán, las dos principales fuerzas opositoras, que cuentan con una ajustada mayoría en el Parlamento.
El monto aprobado difiere de la propuesta presentada inicialmente por el Ejecutivo en junio. En ese momento, el Gobierno había planteado un presupuesto especial de 210.000 millones de dólares taiwaneses, cerca de 6.614 millones de dólares, destinado a adquirir más de 210.000 sistemas no tripulados entre 2026 y finales de 2031.
El plan original contemplaba drones de reconocimiento, sistemas de ataque costero y pequeñas embarcaciones de superficie no tripuladas destinadas a operaciones ofensivas.
Tras la aprobación de la ley, el Ministerio de Defensa Nacional manifestó su preocupación por el rechazo a la propuesta del Ejecutivo y sostuvo que el proyecto inicial habría permitido concretar con mayor rapidez la adquisición de estos sistemas.
La cartera señaló además que los distintos componentes del plan habían sido evaluados por el Estado Mayor Conjunto y coordinados con países aliados, aunque no identificó a las naciones involucradas.
La decisión se conoce pocos días después de que el Parlamento aprobara el presupuesto gubernamental para 2026, que ya incluía 63.400 millones de dólares taiwaneses, cerca de 2.000 millones de dólares, para impulsar durante seis años la adquisición de drones y el desarrollo de la industria local.
El fortalecimiento de estas capacidades responde al aumento de la presión militar de China sobre Taiwán. Taipéi ha priorizado una estrategia de guerra asimétrica, basada en sistemas que permitan enfrentar a un adversario con mayores capacidades convencionales.
En ese contexto, los drones, misiles y minas navales han adquirido un papel central dentro de la planificación defensiva taiwanesa. Las autoridades de la isla también han observado la experiencia de Ucrania en el uso de sistemas no tripulados como referencia para enfrentar a fuerzas militarmente superiores.
