
El sargento segundo de Carabineros Jaime Ariel Urrea Burgos murió durante la noche del domingo tras ser atacado con una escopeta mientras atendía un procedimiento por violencia intrafamiliar en Quilleco, región del Bío Bío.
El funcionario, con 18 años de trayectoria institucional, formaba parte del Retén Canteras y dependía de la 1ª Comisaría de Los Ángeles.
Los hechos se registraron en una vivienda de calle Barros Arana, donde Carabineros había concurrido en dos oportunidades durante la misma noche debido a una situación de violencia intrafamiliar.
Según informó la Fiscalía, en el primer procedimiento la mujer afectada no habría formalizado una denuncia, por lo que los propios funcionarios efectuaron una denuncia de oficio.
Poco después, y cuando el personal se disponía a finalizar esa intervención, se produjo un segundo llamado que obligó a los policías a regresar al domicilio.
Durante el nuevo procedimiento, Jaime Urrea ingresó a una de las habitaciones del inmueble, donde se encontraba un hombre armado con una escopeta.
El sujeto disparó contra el policía, impactándolo en la zona del cuello. Sus compañeros lo trasladaron rápidamente hasta el Cesfam de Quilleco, situado a escasa distancia del lugar del ataque, pero la gravedad de las lesiones provocó su fallecimiento.
Los otros funcionarios lograron reducir y detener al presunto autor del disparo, quien quedó bajo custodia de Carabineros mientras avanzan las diligencias judiciales.
Por instrucción del Ministerio Público, la Brigada de Homicidios de Los Ángeles asumió la investigación con apoyo del Laboratorio de Criminalística de la PDI, con el objetivo de establecer detalladamente las circunstancias del ataque.
Carabineros expresó sus condolencias a la familia y compañeros del sargento Urrea y confirmó que será reconocido como mártir institucional.
El crimen ocurrió exactamente una semana después de la muerte del suboficial mayor Cristopher Aguilera en Lo Espejo, otro hecho que afectó recientemente a la institución policial.
