
La recuperación de la infraestructura vial dañada por el sistema frontal que afectó a más de diez regiones del país requerirá una inversión de hasta 700 millones de dólares, según estimaciones del Ministerio de Obras Públicas. El objetivo, aseguró el Presidente José Antonio Kast, no será solo reconstruir los caminos afectados, sino desarrollar obras de mejor estándar para enfrentar futuros eventos climáticos.
De acuerdo con el balance entregado por la cartera, un total de 358 caminos resultaron con distintos niveles de afectación producto de las intensas lluvias, crecidas de ríos y remociones de tierra registradas durante la emergencia.
El Mandatario sostuvo que la conectividad es un elemento esencial para las comunidades y afirmó que, una vez superada la emergencia, el Gobierno buscará levantar infraestructura más resiliente. «Cuando termine esta emergencia, no vamos a limitarnos a construir lo que había, queremos construir algo mucho mejor, porque vamos aprendiendo», señaló.
Especialistas coincidieron en que la reconstrucción representa una oportunidad para adaptar la red vial a escenarios climáticos cada vez más extremos. El director del Doctorado en Innovación Tecnológica en Ingeniería de la Universidad de Santiago, Leonardo Brescia, explicó que la reparación de los pavimentos no es suficiente si no se incorporan obras que permitan controlar el flujo del agua.
El académico advirtió que las calles actuales no fueron diseñadas para soportar fenómenos de esta magnitud, por lo que considera indispensable complementar la reconstrucción con infraestructura que aumente su resistencia frente a futuras emergencias.
Por su parte, el experto en Transportes y académico de Ingeniería de la Universidad de los Andes, Rafael Delpiano, indicó que los 700 millones de dólares anunciados permitirían recuperar gran parte de los daños, aunque advirtió que la inversión necesaria para modernizar y fortalecer la red vial sería considerablemente mayor.
Los especialistas coincidieron en que la magnitud de los daños evidenció la vulnerabilidad de la infraestructura vial chilena frente a eventos meteorológicos extremos, por lo que plantean la necesidad de ejecutar proyectos de largo plazo que reduzcan el impacto de futuras emergencias sobre la conectividad del país.
