
La cocina reconfortante, tan propia de las bajas temperaturas, tiende a percibirse como desequilibrante para la salud alimentaria, sin embargo, puede ser saludable si se eligen bien sus ingredientes.
Santiago, julio de 2026.- En pleno invierno, las sopas, cremas, guisos y tostadas vuelven a ocupar un lugar protagónico en la mesa. Las bajas temperaturas no solo modifican nuestras preferencias culinarias, sino que también influyen en la forma en que percibimos el hambre y la saciedad, haciendo que muchas personas prefieran platos más calientes y contundentes.
Aunque existe la percepción de que estos cambios favorecen una alimentación menos saludable, lo cierto es que es posible disfrutar de comidas reconfortantes sin perder el equilibrio. La clave está en la calidad de los ingredientes y en cómo se combinan dentro de cada comida.
«Durante los meses fríos, el organismo requiere más energía para mantener su temperatura corporal y, además, solemos disminuir la actividad física, pasar más tiempo en casa y buscar alimentos que nos entreguen bienestar. Todo esto influye en la sensación de hambre y en la preferencia por platos más contundentes, pero eso no significa que debamos dejar de lado una alimentación saludable», explica Marcela Moreno, ingeniera en alimentos de Kingsbury.
Nutrición inteligente
La especialista señala que una buena estrategia consiste en preparar platos equilibrados, incorporando verduras, proteínas de buena calidad y alimentos ricos en fibra, ya que estos nutrientes ayudan a prolongar la sensación de saciedad y favorecen niveles de energía más estables durante el día.
En este contexto, las sopas y cremas pueden transformarse en una excelente alternativa si se preparan con una amplia variedad de vegetales y se complementan con fuentes de proteína, como pollo, legumbres, huevo o quesillo. Del mismo modo, las tostadas pueden formar parte de una comida balanceada cuando se acompañan con ingredientes como palta, tomate, huevo, quesillo o pastas de legumbres.
«No se trata de eliminar alimentos que tradicionalmente asociamos al invierno, sino de aprender a combinarlos mejor. El pan, por ejemplo, puede integrarse perfectamente a una alimentación balanceada cuando forma parte de una comida completa y se acompaña de ingredientes que aporten proteínas, fibra y grasas saludables. Incluso pequeños gestos, como preparar crutones caseros para una sopa o una crema de verduras, permiten sumar textura y sabor sin perder el equilibrio nutricional», sostiene Marcela Moreno.
Al momento de elegir el pan, también es recomendable privilegiar alternativas que aporten fibra y que cuenten con atributos que respalden una alimentación equilibrada. «Hoy existen opciones, como la línea de Kingsbury, que incorporan certificación de Bajo Índice Glicémico y un mayor aporte de fibra, características que pueden complementar preparaciones como sopas, cremas o tostadas y contribuir a una mayor sensación de saciedad, sin renunciar al sabor», añade.
Buenos hábitos
Otro aspecto relevante es evitar largos periodos de ayuno. Saltarse comidas suele aumentar el apetito y favorecer decisiones impulsivas al momento de comer. Mantener horarios regulares e incorporar colaciones saludables cuando sea necesario ayuda a controlar mejor el hambre y evita llegar con exceso de apetito a las comidas principales.
La hidratación también sigue siendo importante durante el invierno. Aunque la sensación de sed disminuye con el frío, el organismo continúa necesitando agua para su correcto funcionamiento. Infusiones sin azúcar, caldos y otras preparaciones calientes también pueden contribuir a cubrir este requerimiento.
Para Marcela Moreno, el invierno representa una oportunidad para reencontrarse con recetas tradicionales, disfrutarlas sin culpa y aprovechar sus beneficios nutricionales cuando se elaboran con ingredientes de calidad.
«Muchas veces asociamos la alimentación saludable con restricciones, cuando en realidad se trata de aprender a disfrutar los alimentos de manera consciente y equilibrada. Las comidas calientes, las sopas, las cremas o una buena tostada pueden ser parte de una dieta balanceada y, al mismo tiempo, entregar esa sensación de bienestar que tanto buscamos durante los días fríos», concluye la experta.
