
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que el pasado 8 de julio cambió de aeronave de manera encubierta en Turquía, siguiendo una recomendación del Servicio Secreto ante la posibilidad de un ataque.
El episodio ocurrió tras la cumbre de la OTAN en Ankara y fue revelado esta semana por The Washington Post y The New York Times. Según los antecedentes publicados por ambos medios, Trump abordó inicialmente el Air Force One y posteriormente fue trasladado de forma discreta, en un camión de catering, hacia otro avión militar dispuesto en la pista.
La medida habría sido adoptada debido a una eventual amenaza de ataque por parte de Irán, país que se encontraba en conflicto con Estados Unidos desde febrero.
Consultado por la decisión, Trump aseguró que simplemente siguió las instrucciones de los equipos encargados de su seguridad.
«Depende del Servicio Secreto. Yo solo sigo sus instrucciones», afirmó el mandatario, quien agregó que recibe numerosas amenazas y que, a su juicio, ningún otro presidente ha enfrentado un nivel similar de riesgo.
La operación generó reacciones contrapuestas. Mientras algunos sectores valoraron la decisión como una medida preventiva adecuada, otros cuestionaron que los periodistas que acompañaban habitualmente al presidente no fueran informados oportunamente del cambio de aeronave.
Representantes de medios de comunicación señalaron que durante la administración de Bill Clinton, en la década de 1990, se había realizado un procedimiento similar y que, en aquella oportunidad, los periodistas fueron informados en tiempo real.
También surgieron cuestionamientos por la utilización del Air Force One, que trasladaba a periodistas y personal de la Casa Blanca, como una eventual aeronave señuelo.
Trump defendió esta estrategia y sostuvo que el avión en el que originalmente viajaba era el que probablemente habría enfrentado un mayor riesgo en caso de un ataque.
El mandatario también afirmó que no está preocupado ante la posibilidad de que una aeronave presidencial pueda ser atacada con misiles y, al ser consultado sobre la confianza que mantiene en Teherán mientras continúan las negociaciones para poner fin al conflicto, respondió que él es «la última persona que confía en Irán».
