
Una mayor disponibilidad de agua en los ríos y una recuperación de los embalses proyectan especialistas del Centro Científico CEAZA para la Región de Coquimbo durante esta temporada de deshielo. Las expectativas se sustentan en la nieve acumulada en la cordillera, que supera los registros de los últimos años, aunque todavía existe incertidumbre sobre el volumen de agua disponible.
Durante agosto de 2026, la mediana mensual de superficie cubierta de nieve superó los 10.000 kilómetros cuadrados, frente a una mediana histórica de 5.000 kilómetros cuadrados para el mismo mes, considerando el período entre 2002 y 2025. Así lo explicó Pamela Maldonado, especialista en Sistemas de Información Geográfica y Teledetección de CEAZA, a partir del análisis de imágenes de los satélites MODIS.
Sin embargo, una mayor extensión de nieve no permite determinar por sí sola cuánta agua llegará a los ríos. Cristian Orrego, coordinador del Área Meteorológica de CEAZA, precisó que también es necesario conocer su profundidad y densidad.
Para ello se utiliza el concepto de “agua equivalente”, que corresponde a la cantidad de agua contenida en la nieve. Como esta se compone de agua y aire, un metro de nieve puede representar desde 100 hasta más de 500 milímetros de agua, dependiendo de su compactación.
Según Orrego, las estimaciones sitúan las reservas en la alta cordillera en alrededor de 350 milímetros de agua equivalente en Elqui y Limarí, y aproximadamente 200 milímetros en Choapa. El especialista advirtió que estas cifras presentan una importante incertidumbre, debido a la escasez de sensores que miden este parámetro.
CEAZA dispone de dos puntos de medición de agua equivalente en la región: Llano de las Liebres, en la provincia de Elqui, a 3.565 metros de altitud, y Tascadero, en Limarí, a 3.427 metros. Los registros de ambos sectores muestran una acumulación considerablemente superior a la observada en 2025.
El deshielo suele comenzar en agosto y se intensifica con el aumento de las temperaturas desde principios de septiembre. De acuerdo con los modelos citados por Orrego, hacia fines de este mes podría haberse derretido cerca de la mitad del agua equivalente acumulada, aunque los mayores caudales de los ríos normalmente se registran entre noviembre y diciembre.
Para esta temporada, el especialista anticipa caudales similares a los de 2016 y posiblemente algo inferiores a los de 2002, dos años destacados por su acumulación de nieve.
“En cualquiera de los casos van a ser valores muy altos comparado a lo que hemos tenido en la última década”, señaló Orrego. En ese escenario, prevé que varios embalses podrían completar su capacidad al término de la temporada, especialmente los dos de Elqui. No obstante, indicó que La Paloma podría no alcanzar su llenado total.
La cantidad de agua que finalmente llegará a los cauces dependerá también de las condiciones del deshielo. La doctora Irina Rogozhina, líder del área de Glaciología de CEAZA, explicó que influyen la exposición al sol, la orientación de las montañas y la redistribución de la nieve por el viento.
En sectores sombreados o donde se acumulan capas más gruesas, la nieve puede permanecer durante más tiempo. A ello se suma la sublimación, un proceso relevante en Coquimbo mediante el cual la nieve pasa directamente a vapor, sin convertirse en agua líquida ni aportar al caudal de los ríos.
El seguimiento de estas condiciones se realiza mediante estaciones meteorológicas distribuidas en las tres provincias de la región. En la cordillera, la red incorpora sensores de altura de nieve y, en algunos puntos, instrumentos de medición de precipitaciones y agua equivalente. Estos antecedentes se complementan con imágenes satelitales para evaluar la cobertura de nieve a escala regional.
