
Las autoridades de Nepal elevaron este sábado a 675 la cifra de cuerpos recuperados tras la devastadora riada registrada el miércoles en la cuenca del río Bhote Koshi, mientras continúan las labores de búsqueda de personas desaparecidas.
Con este nuevo balance, el número de fallecidos entre Nepal y el Tíbet asciende a 682 personas, considerando además los siete muertos reportados por China en el condado tibetano de Gyirong, donde se encuentra uno de los principales pasos fronterizos entre ambos territorios.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal informó que la mayoría de los cuerpos fueron encontrados en los distritos de Chitwan y Nawalparasi Este, ubicados en las zonas bajas, hasta donde fueron arrastradas las víctimas por la fuerza del agua, el barro y las piedras.
El organismo cifró además en 2.418 las personas que continúan incomunicadas o desaparecidas en territorio nepalí. Entre ellas se encuentran 589 ciudadanos extranjeros y 933 trabajadores vinculados a proyectos hidroeléctricos instalados en la zona afectada.
La magnitud de la emergencia ha generado dificultades para la identificación de las víctimas. La saturación de las morgues y el rápido deterioro de los cuerpos recuperados desde los ríos llevaron a las autoridades a iniciar la toma masiva de muestras de ADN antes de sepultar a aquellas personas que no han podido ser identificadas.
En sectores donde los cuerpos presentan daños severos o resultan irreconocibles, se evalúa su sepultura en zonas forestales comunitarias, mientras continúan los procedimientos para establecer sus identidades y entregar información a sus familias.
Miles de integrantes de los equipos de emergencia permanecen desplegados en las áreas afectadas, enfrentando extensas superficies cubiertas de lodo endurecido. Las autoridades estiman que decenas de personas podrían permanecer sepultadas bajo los sedimentos.
Entre los afectados también se encuentran numerosos extranjeros. La Junta de Turismo de Nepal informó que 184 turistas han sido rescatados con vida, mientras que otros 420 permanecen desaparecidos.
El Gobierno de Nepal solicitó además asistencia internacional para reforzar las labores forenses y la conservación de los cuerpos, junto con apoyo técnico para continuar la búsqueda de cientos de trabajadores que podrían encontrarse atrapados en túneles inundados pertenecientes a centrales hidroeléctricas de la cuenca.
