Los hábitos que ayudan a preservar la autonomía durante el envejecimiento

 Durante años, la ciencia ha buscado entender los mecanismos que explican el envejecimiento y encontrar formas de prolongar la vida en buenas condiciones de salud. Sin embargo, la evidencia científica muestra que se trata de un proceso biológico complejo e inevitable, marcado por cambios moleculares y celulares que pueden afectar el organismo de manera progresiva.

En ese contexto, la pregunta podría ser: ¿cómo llegar al envejecimiento con la mayor autonomía y calidad de vida posible? Desde el área de salud plantean que una de las claves está en cambiar el foco desde la idea de detener el paso del tiempo, hacia la búsqueda de estrategias que permitan preservar la funcionalidad del organismo durante más tiempo.

El desafío también está presente en la percepción que existe sobre la vejez en Chile: según la Encuesta de Inclusión y Exclusión Social de Personas Mayores en Chile elaborada por el SENAMA, el 72,3 % de los encuestados considera que la satisfacción con la vida disminuye a medida que las personas envejecen.

Estas cifras muestran que el envejecimiento continúa ligado a ideas de pérdida de autonomía y deterioro. Sin embargo, desde la investigación científica se ha desarrollado una mirada cada vez más amplia sobre este proceso, que no solo considera la edad cronológica, sino también los cambios que ocurren a nivel celular y molecular.

Bajo ese contexto, el estrés oxidativo también ha adquirido relevancia. Según el estudio “Características del envejecimiento y papel del estrés oxidativo”, durante el envejecimiento, pueden producirse cambios en la función mitocondrial, como un aumento de especies reactivas de oxígeno o una disminución de las defensas antioxidantes, procesos que pueden contribuir al daño de componentes celulares.

“Uno de los principales cambios de enfoque es entender que envejecer no significa perder autonomía de manera inevitable. La pregunta es cómo podemos llegar a esa etapa manteniendo la mayor funcionalidad posible y qué factores podemos cambiar a lo largo de la vida para favorecer ese proceso”, comentó Catalina Burgos, nutricionista y representante técnica de Munocal Chile.

Según comentó la experta, factores como la actividad física, la alimentación, el descanso y el manejo del estrés forman parte de este escenario. Entre ellos, destacó el ejercicio de fuerza, debido a su aporte en el cuidado de la masa muscular, la movilidad y la independencia durante la vejez.

“Una alimentación equilibrada, actividad física regular, un descanso adecuado y evitar hábitos perjudiciales siguen siendo pilares fundamentales. El desafío es que estas recomendaciones no queden simplemente en el conocimiento, sino que puedan transformarse en conductas sostenibles en el tiempo”, indicó la representante técnica de Munocal Chile.

La investigación también ha comenzado a prestar mayor atención a la diferencia entre la edad cronológica y los cambios biológicos que experimenta cada organismo. En este escenario han tomado relevancia los biomarcadores de envejecimiento, herramientas que buscan identificar y evaluar modificaciones asociadas a la edad biológica y estudiar cómo determinadas intervenciones podrían influir sobre ellas.

Según el estudio “Biomarcadores del envejecimiento para la identificación y evaluación de intervención para la longevidad”, estas herramientas son relevantes para evaluar intervenciones relacionadas con la longevidad, aunque todavía existen desafíos para establecer criterios estandarizados y validados para aplicaciones clínicas.

Para Burgos, es importante comprender que el envejecimiento no es solamente una etapa asociada a los años cumplidos. Según expuso la experta, dos personas pueden tener la misma edad cronológica y presentar condiciones biológicas diferentes; por eso es importante considerar cómo se encuentra el organismo y qué factores pueden favorecer la preservación de su funcionalidad.

El papel de los antioxidantes en la protección de las células

Para la especialista, los radicales libres pueden compararse con termitas que, cuando están presentes en exceso, deterioran progresivamente el organismo. Si ese daño supera la capacidad natural de reparación del organismo, las células comienzan a funcionar de manera deficiente.

En ese contexto, el glutatión, uno de los antioxidantes que produce naturalmente el cuerpo, puede participar en la defensa frente al estrés oxidativo y en diversos procesos celulares relacionados con el mantenimiento del equilibrio del organismo.

“Su producción puede favorecerse mediante hábitos saludables como una alimentación equilibrada, actividad física regular y un descanso adecuado”, comentó la nutricionista.

La experta comentó que un precursor bioactivo del glutatión puede constituir un complemento dentro de una estrategia integral de salud, especialmente en personas mayores o en quienes presentan elevados niveles de estrés oxidativo. Según Burgos, esto es importante considerando que los niveles de glutatión tienden a disminuir con el envejecimiento.

El objetivo no es detener el envejecimiento, sino favorecer un proceso más saludable, preservando la funcionalidad, la autonomía y una buena calidad de vida durante el mayor tiempo posible.

Mostrar más
Botón volver arriba
----fin google ----
● EN VIVO
×
❚❚
📻 MARAY FM