
La Región de Atacama tendrá un papel central en una nueva etapa de integración minera entre Chile y Argentina, luego de que ambos países aprobaran protocolos que permitirán avanzar en tres proyectos binacionales ubicados en la cordillera, en la zona fronteriza con la provincia argentina de San Juan.
Los acuerdos fueron adoptados durante una nueva sesión de la Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera Argentino-Chilena y consideran los proyectos Vicuña, NexoAndino y Filo Sur, todos vinculados territorialmente con Atacama.
El proyecto Vicuña contempla los yacimientos Josemaría, ubicado en Argentina; Tamberías, en Chile; y Filo del Sol, que se extiende a ambos lados de la frontera. En tanto, NexoAndino está conformado por Los Helados, en territorio chileno, y Lunahuasi, en Argentina.
Filo Sur, por su parte, ya cuenta con trabajos de exploración en ambos países, dentro del denominado Distrito Vicuña. El nuevo protocolo permitirá avanzar hacia una operación integrada del proyecto.
Desde el Gobierno chileno destacaron que estos acuerdos buscan entregar mayores certezas para el desarrollo de iniciativas mineras que se encuentran en una zona estratégica por sus recursos de cobre y otros minerales considerados críticos para la transición energética.
El subsecretario de Minería, Álvaro González, señaló que la aprobación de los protocolos permite pasar de la reactivación del tratado bilateral a resultados concretos y fortalecer la integración productiva entre ambos países.
La autoridad indicó además que existe una cartera superior a 20.700 millones de dólares asociada a proyectos que comenzarán a desarrollarse progresivamente durante los próximos años.
Para Atacama, la expansión de estas iniciativas podría generar oportunidades en materia de empleo, infraestructura, proveedores, servicios especializados, logística, innovación y desarrollo de capital humano, considerando la ubicación de los proyectos en la cordillera regional.
El ministro subrogante de Relaciones Exteriores, Patricio Torres, destacó que los recursos mineros existentes en la zona fronteriza y el trabajo coordinado entre Chile y Argentina permitirán potenciar la actividad minera en ambos lados de la cordillera.
El Tratado de Integración y Complementación Minera fue firmado en 1997 y establece el marco jurídico para facilitar el desarrollo de proyectos ubicados en la frontera común.
La actual reactivación del acuerdo ocurre en medio de un renovado interés por las inversiones mineras en ambos países, especialmente en torno al cobre y otros minerales críticos.
En este escenario, Atacama aparece como uno de los territorios estratégicos para la expansión de la minería binacional, con proyectos que buscan aprovechar los recursos existentes a ambos lados de la frontera y generar nuevas oportunidades de desarrollo para la región.
